6. Principios Elementales de Filosofía. Dialéctica. Georges Politzer

  CUARTA PARTE ESTUDIO DE LA DIALÉCTICA

CAPÍTULO PRIMERO

INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA DIALÉCTICA

I. PRECAUCIONES PRELIMINARES

Cuando se habla de la dialéctica se lo hace a veces con misterio y presentándola como algo

complicado. Conociéndola mal, también se habla de ella sin ton ni son. Todo esto es lamentable y

hace cometer errores que deben evitarse.

Tomado en su sentido etimológico, el término dialéctica significa simplemente el arte de

discutir y es así como a menudo se oye decir de un hombre que discute largamente, e incluso

también, por extensión, de aquel que habla bien: ¡es un dialéctico!

No vamos a estudiar la dialéctica en este sentido. Desde el punto de vista filosófico, ésta ha

tomado una significación especial.

Contrariamente a lo que se cree, la dialéctica, en su sentido filosófico, está al alcance de

todos, porque es una cosa muy clara y sin misterio.

Pero si la dialéctica puede ser comprendida por todo el mundo, de todos modos tiene sus

dificultades; y he aquí cómo debemos comprenderlas.

Entre los trabajos manuales, algunos son sencillos, otros más complicados. Hacer cajones de

embalaje, por ejemplo, es un trabajo sencillo. Montar un aparato de radiotelefonía, por el contrario,

representa un trabajo que exige mucha habilidad, precisión, elasticidad de los dedos.

Las manos y los dedos son para nosotros instrumentos de trabajo. Pero el pensamiento,

también es un instrumento de trabajo. Y si nuestros dedos no hacen siempre un trabajo de precisión,

lo mismo ocurre con nuestro cerebro.

En la historia del trabajo humano, el hombre, al principio, sólo sabía hacer trabajos burdos.

El progreso en las ciencias ha permitido trabajos más precisos.

Ocurre exactamente lo mismo con la historia del pensamiento. La metafísica es el método de

pensar que sólo es capaz, como nuestros dedos, de movimientos rudos (como clavar las cajas de

embalaje o abrir los cajones de la metafísica).

La dialéctica difiere de esle método porque permite una precisión mucho mayor. No es más

que un métódo de pensar de gran precisión.

La evolución del pensamiento ha sido la misma que la del trabajo manual. Es la misma

historia y no hay ningún misterio, todo está claro en esta evolución.

Las dificultades que encontramos provienen de que hasta los 25 años de edad hemos clavado

cajas, y súbitamente nos ponen ante aparatos de radio para que hagamos el montaje. Es cierto que

tendremos grandes dificultades, que nuestras manos serán torpes, nuestros dedos inhábiles. Sólo

poco a poco llegaremos a flexibilizarnos y a realizar ese trabajo. Lo que era muy difícil al comienzo

nos parecerá luego más sencillo.

Lo mismo ocurre con la dialéctica. Nos sentiremos torpes, pesados, a causa del antiguo

método de pensar metafísico, y debemos adquirir la elasticidad, la precisión del método dialéctico.

Pero vemos que tampoco aquí no hay nada misterioso ni muy complicado.

II. ¿DE DÓNDE SURGIÓ EL MÉTODO DIALÉCTICO?

Sabemos que la metafísica considera al mundo como un conjunto de cosas fijas, y que por el

contrario, si observamos la naturaleza vemos que todo se mueve, que todo cambia. Comprobamos

lo mismo con respecto al pensamiento. De esta comprobación resulta, pues, un desacuerdo entre la

metafísica y la realidad. Por eso, para definir de una manera simple y dar una idea esencial, se puede

decir: quien dice “metafísica” dice “inmovilidad” y quien dice “dialéctica” dice “movimiento”.

El movimiento y el cambio que existen en todo lo que nos rodea están en la base de la

dialéctica.

Cuando sometemos al examen del pensamiento a naturaleza o la historiade la humanidad, o nuestra propia actividad mental, se nos ofrece ante todo elcuadro de un entrelazamiento infinito de relaciones, de acciones y reacciones,en que nada queda como era, donde estaba, como estaba, donde todo semueve, se transforma, cambia y pasa.40

De acuerdo a este texto tan claro de Engels, vemos que desde el punto de vista dialéctico

todo cambia, nada se queda donde está, nada continúa siendo lo que es, y, por consiguiente, este

punto de vista está en perfecto acuerdo con la realidad. Ninguna cosa permanece en el lugar que

ocupa puesto que aún lo que nos parece inmóvil se mueve; se mueve con el movimiento de la tierra

alrededor del sol; y se mueve con el movimiento de la tierra sobre sí misma. En la metafísica, el

principio de identidad pretende que una cosa sigue siendo ella misma. Por el contrario, vemos que

nada sigue siendo como es.

Tenemos la impresión de seguir siendo siempre los mismos y sin embargo -nos dice Engels-

“los mismos son diferentes”. Pensamos ser idénticos y ya hemos cambiado. De niños que éramos

nos hemos convertido en hombre, y este hombre físicamente nunca se mantiene igual: envejece

todos los días.

Por lo tanto, movimiento no es una apariencia engañosa, como sostenían los eleáticos, sino

lo es la inmovilidad, puesto que, de hecho, todo se mueve y cambia.

También la historia nos demuestra que las cosas no siguen siendo lo que son. En ningún

momento la sociedad está inmóvil. Al principio hubo, en la antigüedad, la socieaad esclavista, luego

la sucedió la sociedad feudal, después la sociedad capitalista. El estudio de estas sociedades nos

muestra que continuamente, insensiblemente, se han desarrollado en ellas los elementos que

permitieron el nacimiento de una sociedad nueva. Del mismo modo la sociedad capitalista cambia

cada día y ya se ha transformado en la URSS. Y como ninguna sociedad queda inmóvil, también la

sociedad socialista edificada en la Unión Soviética está destinada a desaparecer. Se transforma ya a

ojos vistas, y por eso los metafísicos no comprenden lo que ocurre allá. Continúan juzgando una

sociedad completamente transformada, con sus sentimientos de hombres que soportan todavía la

opresión capitalista.

Nuestros mismos sentimientos se transforman, de lo cual apenas nos damos cuenta. Vemos

a lo que no era más que una simpatía convertirse en amor y luego degenerar a veces en odio.

Lo que vemos por doquiera, en la naturaleza, la Historia, el pensamiento, es el cambio y el

movimiento. Por esta comprobación comienza la dialéctica.

Los griegos sentíanse impresionados por el hecho de que por todas partes se encuentra el

cambio y el movimiento. Hemos visto que Heráclito, al que se llama “el padre de la dialéctica”, fue

el primero en darnos una concepción dialéctica del mundo, es decir, que la ha descripto en

movimiento y no fija. La manera de ver de Heráclito puede convertirse en un método.

Pero este método dialéctico no pudo afirmarse sino después de mucho tiempo, y debemos

analizar

40 Anti-Dühring.

III. ¿POR QUÉ LA DIALÉCTICA HA ESTADO DOMINADA MUCHO TIEMPO POR LA CONCEPCIÓN METAFÍSICA?

Hemos visto que la concepción dialéctica había surgido demasiado pronto en la historia,

pero que los conocimientos insuficientes de los hombres habían permitido a la concepción

metafísica desarrollarse y adelantarse a la dialéctica.

Aquí podemos hacer un paralelo entre el idealismo, que surgió de la gran ignorancia de los

hombres, y la concepción metafísica, que surgió de los conocimientos insuficientes de la dialéctica.

¿Por qué y cómo fue posible esto?

Los hombres comenzaron el estudio de la naturaleza en un estado de completa ignorancia.

Para estudiar los fenómenos que comprueban, comienzan por clasificarlos. Pero de la manera de

clasificar resulta un hábito de la mente. Estableciendo categorías y separando estas categorías unas

de otras, nuestra mente se habitúa a hacer tales separaciones, y aquí encontramos los primeros

caracteres del método metafísico. Por lo tanto, la metafísica surge precisamente de la insuficiencia

del desarrollo de la ciencia. Todavía hace 150 años se estudiaban las ciencias separándolas unas de

otras. Se estudiaba aparte la química, la física, la biología, por ejemplo, y no se veía ninguna

relación entre ellas. También se continuaba aplicando este método en el interior de las ciencias: la

física estudiaba el sonido, el calor, el magnetismo, la electricidad, etc., y se pensaba que esos

diferentes fenómenos no tenían ninguna relación entre ellos; cada uno de ellos se estudiaba

separadamente.

En eso reconocemos perfectamente el segundo carácter de la metafísica, que pretende que se

desconozcan las relaciones de las cosas y que entre el1as no haya nada en común.

Del mismo modo, es más fácil concebir las cosas en estado de reposo que en movimiento.

Tomemos como ejemplo la fotografía: vemos que al principio se trata de fijar las cosas en su

inmovilidad (es la fotografía), y luego, y sólo posteriormente, en su movimiento (es el cine). ¡Y

bien!: la imagen de la fotografía y del cine es la imagen del desarrollo de las ciencias y del espíritu

humano. Estudiamos las cosas en reposo antes de estudiarlas, en su movimiento.

¿Y esto por qué? Porque no se sabía. Para aprender se adoptó el punto de vista más fácil, y

las cosas inmóviles son más fáciles de captar y estudiar. Es cierto que el estudio de las cosas en

reposo es un momento necesario del pensamiento dialéctico -pero solamente un momento-,

insuficiente, fragmentario, y que es precisó integrar en el estudio de las cosas en transformación.

Volvemos a encontrar este estado de espíritu en la biología, por ejemplo en el estudio de la

zoología y la botánica. Como no se los conocía bien, al principio se ha clasificado a los animales en

razas, en especies, pensando que entre ellas no había nada de común, y que siempre había sido así

(tercer carácter de la metafísica). De ahí proviene la teoría que se llama el “fijismo” (que afirma,

contrariamente al “evolucionismo”, que las especies animales han sido siempre lo que son, que

nunca han evolucionado), que es, por consiguiente, una teoría metafísica y que proviene de la

ignorancia de los hombres.

IV. ¿POR QUÉ ERA METAFÍSICO EL MATERIALISMO DEL SIGLOXVIII?

Sabemos que la mecánica ha desempeñado un gran papel en el materialismo del siglo XVIII

y que ese materialismo es denominado a menudo el “materialismo mecanicista”. ¿Por qué ocurrió

esto? Porque la concepción materialista está vinculada al desarrollo de todas las ciencias y entre

éstas la mecánica fue la primera en desarrollarse. En el lenguaje corriente, la mecánica es el estudio

de las máquinas; en lenguaje científico, es el estudio del movimiento como desplazamiento. Y si la

mecánica fue la ciencia que se desarrolló primero, es porque el movimiento mecánico es el

movimiento más simple. Estudiar el movimiento de una manzana que balancea el viento en un

manzano, es mucho más fácil que estudiar el cambio que se produce en la manzana que madura. Se

puede estudiar más fácilmente el efecto del viento en la manzana que la maduración de la manzana.

Pero este estudio es parcial y por lo tanto abre la puerta a la metafísica.

Si bien observan claramente que todo es movimiento, los griegos no pueden sacar provecho

de esta observación, porque su saber es insuficiente. Entonces los hombres observan las cosas y los

fenómenos, los clasifican, se contentan con estudiar su desplazamiento, y de ahí la mecánica y la

insuficiencia de los conocimientos en las ciencias hace surgir la concepción metafísica.

Sabemos que el materialismo se basa siempre en las ciencias y que en el siglo XVIII la

ciencia estaba dominada por el espíritu metafísico. De todas las ciencias, la más desarrollada en esta

época era la mecánica.

Por eso era inevitable -dirá Engels- que el materialismo del siglo XVIII fuera un materialismo metafísico y mecanicista, porque las ciencias eran así.

Diremos, pues, que este materialismo metafísico y mecanicista era materialista porque

respondía a la cuestión fundamental de la filosofía diciendo que el factor primero era la materia,

pero que era metafísico porque consideraba el universo como un conjunto de cosas fijas, y

mecanicista porque estudiaba y veía todo a través de la mecánica.

Llegará un día en qué mediante la acumulación de las investigaciones, se compruebe que las

ciencias no están inmóviles; se comprenderá que en ellas se han producido transformaciones.

Después de haber separado la química de la biología y de la física, se advertirá que se vuelve

imposible tratar una u otra sin recurrir a las demás. Por ejemplo, el estudio de la digestión, que

pertenece al dominio de la biología, se vuelve imposible sin la química. Hacia el siglo XIX se

descubrirá, pues, que las ciencias están vinculadas entre sí, y de ello se derivará un abandono del

espíritu metafísico en las ciencias, porque se tendrá un conocimiento más profundo de la naturaleza.

Hasta entonces, los fenómenos de la física se habían estudiado separadamente; ahora resultaba

obligatorio comprobar que todos esos fenómenos eran de la misma naturaleza. Así, la electricidad y

el magnetismo, que antes se estudiaban separadamente, se hallan reunidos hoy en una ciencia única:

el electro-magnetismo.

Del mismo modo, al estudiar los fenómenos del sonido y del calor, se advirtió que ambos

habían surgido de un fenómeno de la misma naturaleza.

Golpeando con un martillo se obtiene un sonido y se produce calor. El que produce el calor

es el movimiento y sabemos que el sonido consiste en vibraciones en el aire; también las

vibraciones son movimiento. He aquí, pues, dos fenómenos de la misma naturaleza.

Haciendo clasificaciones cada vez más minuciosas, en biología se llegó a encontrar especies

que no se podían clasificar ni como vegetales ni como animales. Por lo tanto, no existía una

separación brusca entre vegetales y animales. Impulsando más los estudios, se arribó a la conclusión

de que los animales no habían sido siempre lo que son. Los hechos han condenado al fijismo y al

espíritu metafísico.

Esta transformación que acabamos de ver y que ha permitido al materialismo convertirse en

dialéctico, se produjo en el curso del siglo XIX. La dialéctica es el espíritu de las ciencias que, al

desarrollarse, han abandonado la concepción metafísica. El materialismo ha podido transformarse

porque las ciencias han cambiado. A las ciencias metafísicas corresponde el materialismo

metafísico, y a las ciencias nuevas corresponde un materialismo nuevo, que es el materialismo

dialéctico.

V. CÓMO SURGIÓ EL MATERIALISMO DIALÉCTICO: HEGEL Y MARX

Si preguntamos cómo se operó esta transformación del materialismo metafísico en

materialismo dialéctico, se responde generalmente diciendo:

1. Había el materialismo metafísico, el del siglo XVIII;

2. Las ciencias han cambiado;

3. Marx y Engels han intervenido; han cortado en dos al materialismo metafísico;

abandonando la metafísica, conservaron el materialismo acoplándole la dialéctica.

Si nos inclinamos a presentar las cosas así, ello proviene del método metafísico, que nos

lleva a simplificar las cosas para esquematizarlas. Por el contrario, debemos tener continuamente

presente que los hechos de la realidad nunca deben ser esquematizados. Los hechos son más

complicados de lo que parecen y de lo que creemos. Por lo tanto, no ha habido una transformación

tan simple del materialismo metafísico en materialismo dialéctico.

De hecho, la dialéctica fue desarrollada por un filósofo idealista alemán, Hegel (1770-1831),

quien supo comprender el cambio que se había operado en las ciencias. Retornando la vieja idea de

Heráclito, comprobó, ayudado por los progresos científicos, que en el universo todo es movimiento

y cambio, que nada está aislado, sino que todo depende de todo, y así creó la dialéctica. A causa de

Hegel, pues, hablamos hoy de movimiento dialéctico del mundo. Lo que Hegel captó primero fue el

movimiento del pensamiento, y lo llamó naturalmente dialéctico, puesto que se trata de un progreso

del espíritu a través del choque de las ideas, de la discusión.

Pero Hegel es idealista, es decir, que da primordial importancia al espíritu, y como

consecuencia se forma una concepción particular del movimiento y del cambio. Piensa que los

cambios del espíritu provocan los cambios en la materia. Para Hegel, el universo es la idea

materializada y, antes que el universo, en primer lugar está el espíritu que descubre el universo. En

resumen, comprueba que el espíritu y el universo están en perpetuo cambio, pero saca la conclusión

de que los cambios del espíritu determinan los cambios en la materia.

Ejemplo: el inventor tiene una idea, realiza su idea, y esta idea materializada es la que crea

cambios en la materia.

Por lo tanto, Hegel es dialéctico, pero subordina la dialéctica al idealismo.

Es entonces cuando Marx (1818-1883) y Engels, que eran discípulos de Hegel, pero

discípulos materialistas, y que por lo tanto daban importancia primordial a la materia, piensan que

su dialéctica da afirmaciones justas, pero a la inversa. Engels dirá a este respecto: con Hegel la

dialéctica se mantiene cabeza abajo: había que pararla sobre sus pies. Marx y Engels transfieren,

pues, a la realidad material, la causa inicial de ese movimiento del pensamiento definido por Hegel,

y lo llaman naturalmente dialéctico tomándole el mismo término.

Piensan que Hegel ha tenido razón al decir que el pensamiento y el universo están en

perpetuo cambio, pero que se engañaba al afirmar que los cambios en las ideas son los que

determinan los cambios en las cosas. Por el contrario, son las cosas las que nos dan las ideas, y lasideas se modifican porque las cosas se modifican.

Antiguamente se viajaba en diligencia. Hoy, viajamos en ferrocarril. No es porque tengamos

la idea de viajar en ferrocarril que existe este medio de locomoción. Nuestras ideas se han

modificado porque las cosas se han modificado.

Por lo tanto, debemos evitar decir: “Marx y Engels poseían por una parte el materialismo,

surgido del materialismo francés del siglo XVIII, y por otra, la dialéctica de Hegel; por

consiguiente, sólo les faltaba vincular uno a la otra.”

Esa es una concepción simplista, esquemática, que olvida que los fenómenos son más

complicados; es una concepción metafísica.

Marx y Engels tomarán, ciertamente, la dialéctica de Hegel, pero la transformarán. Y harán

otro tanto con el materialismo, para darnos el materialismo dialéctico.

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1 Comentario

  1. yo he leido todo el libro y me ayudo un monton pues dio respuestas a mis mas antiguas preguntas y me claro aclaro mi mente ahora se por donde ir yo recomendaria este libro


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