11. Principios Elementales de Filosofía. El materialismo dialéctico y las ideologías. Georges Politzer

SEXTA PARTE

EL MATERIALISMO DIALÉCTICO Y LAS IDEOLOGÍAS

CAPÍTULO ÚNICO

APLICACIÓN DEL MÉTODO DIALÉCTICO A LAS IDEOLOGÍAS

I. ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LAS IDEOLOGÍAS PARA EL MARXISMO?

Es muy frecuente oir decir que el marxismo es una filosofía materialista que niega el papel

de las ideas en la historia, que niega el papel del factor ideológico y que sólo quiere tener en cuenta

las influencias económicas.

ESTO ES FALSO. El marxismo no niega el papel importante que tienen en la vida el

espíritu, el arte, las ideas. Por el contrario, atribuye una particular importancia a esas formas

ideológicas y vamos a terminar este estudio de los principios elementales del marxismo examinando

cómo se aplica a las ideologías el método del materialismo dialéctico; vamos a ver cuál es el papel

de las ideologías en la historia, la acción del factor ideológico y qué es la forma ideológica.

Esta parte del marxismo que vamos a estudiar es el punto peor conocido de esta filosofía. La

razón de ello es que durante mucho tiempo se ha tratado y difundido sobre todo la parte del

marxismo que estudia la economía política. Procediendo así, no sólo se separaba arbitrariamente

esta materia del gran “todo” que forma el marxismo, sino que también se la separaba de sus bases;

porque lo que ha permitido hacer de la economía política una verdadera ciencia, es el materialismo

histórico que, como ya hemos visto, es una aplicación del materialismo dialéctico.

Se puede señalar de pasada que esta manera de proceder proviene seguramente del espíritu

metafísico que conocemos y del que tanto nos cuesta desprendernos. Cometemos errores

-repitámoslo- en la medida en que aislamos las cosas, en que las estudiamos en forma unilateral.

Por consiguiente, las malas interpretaciones del marxismo provienen del hecho de que no se

ha insistido suficientemente sobre el papel de las ideologías en la historia y en la vida. Se las ha

separado del marxismo, y, al hacerlo, se ha separado el marxismo del materialismo dialéctico, ¡es

decir, de sí mismo!

Nos complace ver que desde hace algunos años, gracias en parte al trabajo de la Universidad

Obrera de París -a la cual varios millares de alumnos deben su conocimiento del marxismo-, y

gracias también al trabajo de nuestros camaradas intelectuales que han contribuido a ello con sus

trabajos y sus libros, el marxismo ha reconquistado su verdadera faz y el lugar al que tiene derecho.

II. ¿QUÉ ES UNA IDEOLOGÍA? (FACTOR Y FORMAS IDEOLÓGICAS)

Vamos a abordar este capítulo, consagrado al papel de las ideologías, con algunas

definiciones.

¿A qué llamamos una ideología? Decir ideología es decir, ante todo, ideas. La ideología es

un conjunto de ideas que forma un todo, una teoría, un sistema, y a veces, simplemente, incluso un

estado de ánimo.

El marxismo es una ideología que forma un todo y que ofrece un método para encontrar

respuesta a todos los problemas. Una ideología republicana es el conjunto de ideas que encontramos

en el espíritu de un republicano.

Pera una ideología no es sólo un conjunto de ideas puras, a las que se supondría separadas

de todo sentimiento (ésta es una concepción metafísica); una ideología implica necesariamente

sentimientos, simpatías, antipatías, esperanzas, temores, etc. En la ideología proletaria encontramos

los elementos ideales de la lucha de clases, pero encontramos también sentimientos de solidaridad

hacia los explotados del régimen capitalista, los “prisioneros”, sentimientos de rebelión, de

entusiasmo, etc… Todo esto es lo que forma una ideología.

Vemos ahora lo que se llama el factor ideológico: es la ideología considerada como una

causa o una fuerza que actúa, que es capaz de influenciar, y por eso se habla de la acción del factor

ideológico. Las religiones, por ejemplo, son un factor ideológico que debemos tener en cuenta;

tienen una fuerza moral que todavía actúa en forma importante.

¿Qué se entiende por forma ideológica? Se designa así un conjunto de ideas particulares,

que forman una ideología en un campo especializado. La religión, la moral, son formas de la

ideología, lo mismo que la ciencia, la filosofía, la literatura, el arte, la poesía.

Por lo tanto, si queremos examinar cuál es el papel en la historia de la ideología en general y

de todas sus formas en particular, no haremos este estudio separando la ideología de la historia -es

decir, de la vida de las sociedades-, sino situando el papel de la ideología, de sus factores y de sus

formas en y a partir de la sociedad.

III. ESTRUCTURA ECONÓMICA Y ESTRUCTURA IDEOLÓGICA

Al estudiar el materialismo histórico, hemos visto que la historia de las sociedades se

explica por el encadenamiento siguiente: los hombres hacen la historia por su acción, expresión de

su voluntad. Esta es determinada por las ideas. Hemos comprobado que lo que explica las ideas de

los hombres, es decir, su ideología, es el medio social donde se manifiestan las clases, las que a su

vez están determinadas por el factor económico, o sea, al fin de cuentas, por el modo de producción.

Hemos visto también que entre el factor ideológico y el factor social se encuentra el factor

político, que se manifiesta en la lucha ideológica como expresión de la lucha social.

Por lo tanto, si examinamos la estructura de la sociedad a la luz del materialismo histórico,

vemos que en la base se encuentra la estructura económica; luego, por encima de ella, la estructura

social, que sostiene la estructura política,y por último la estructura ideológica.

Vemos que para los materialistas la estructura ideológica es la culminación, la cima del

edificio social, mientras que para los idealistas la estructura ideológica está en la base.

En la producción social de su existencia, los hombres entran enrelaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad, relacionesde producción que corresponden a un grado de desarrollo dado de sus fuerzasproductivas materiales. El conjunto de esas relaciones de producción constituyela estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva unasuperestructura jurídica y política, y a la cual corresponden formas de concienciasocial determinadas (es decír, formas ideológicas). El modo de producción de lavida material condiciona el proceso de vida social, política e intelectual engeneral.71

Vemos, por consiguiente, que es la estructura económica la que está en la base de la

sociedad. Se dice también que es la infraestructura (lo que significa la estructura inferior).

La ideología, que comprende todas las formas: la moral, la religión, la ciencia, la poesía, el

arte, la literatura, constituye la supra o superestructura (que significa: estructura que está en la

cima).

Sabiendo, como lo demuestra la teoría materialista, que las ideas son el reflejo de las cosas,

que es nuestro ser social el que determina la conciencia, diremos, pues, que la superestructura es el

reflejo de la infraestructura.

He aquí un ejemplo de Engels, que lo demuestra bien:

71 C. Marx, prefacio a la Contribución a la crítica de la economía política.La fe calvinista convenía a los representantes más audaces de laburguesía de la época. Su doctrina de la predestinación era la expresiónreligiosa del hecho de que. en el mundo comercial de la competencia, el éxito oel fracaso no dependen de la actividad o de la habilidad de un hombre, sino decircunstancias sobre las cuales él nada puede. No se trata de su voluntad o desu acción, sino de la “gracia” de potencias económicas superiores ydesconocidas, y esto era especialmente cierto en una época de revolucióneconómica, en que todas las viejas rutas comerciales y todos los viejos centrosdel comercio eran reemplazados por nuevas rutas y nuevos centros, en que laIndia y América se abrían al mundo y en que los artículos de fe económica mássagrados -el valor del oro y de la plata- comenzaban a tambaleaar y adesplomarse.72

En efecto, ¿qué ocurre en la vida económica para los comerciantes? Están en competencia.

Los comerciantes, los burgueses, han hecho su experiencia de esta competencia en la que hay

vencedores y vencidos. Muy a menudo los más listos, los más inteligentes, son vencidos por la

competencia, por una crisis que sobreviene y los abate. Esta crisis es para ellos una cosa

imprevisible, les parece una fatalidad y esta idea de que sin razón plausible los menos astutos

sobreviven a veces a la crisis, es la que ha sido incorporada a la religión protestante. La

comprobación de que algunos triunfan por suerte, proporciona esta idea de la predestinación según

la cual los hombres deben sufrir una suerte fijada eternamente por Dios.

Vemos en este ejemplo de reflejo de las condiciones económicas de qué modo la

superestructura es el reflejo de la infraestructura.

He aquí un ejemplo más: tomemos la mentalidad de dos obreros no organizados

sindicalmente, es decir, no desarrollados políticamente; uno trabaja en una gran fábrica, donde el

trabajo está racionalizado; el otro trabaja con un pequeño artesano. Seguramente ambos tendrán una

concepción diferente del patrón. Para uno, el patrón será el explotador feroz, característico del

capitalismo; el otro verá al patrón como a un trabajador, en situación acomodada, es cierto, pero

trabajador y no tirano.

El reflejo de su condición de trabajo determinará, pues, su manera de comprender a los

patrones.

Este ejemplo, que es importante, nos lleva, para ser precisos, a hacer algunas observaciones.

IV. CONCIENCIA VERDADERA Y CONCIENCIA FALSA

Acabamos de decir que las ideologías son el reflejo de las condiciones materiales de la

sociedad, que es el ser social quien determina la conciencia social. Se podría deducir de ello que un

proletario debe tener automáticamente una ideología proletaria.

Pero tal suposición no corresponde a la realidad, porque hay obreros que no tienen

conciencia de obreros.

Por lo tanto, corresponde establecer una distinción: la gente puede vivir en condiciones

determinadas, pero la conciencia que tienen de ello puede no corresponder a la realidad. Es lo que

Engels llama: “tener una conciencia falsa”.

Ejemplo: ciertos obreros están influenciados por la doctrina del corporativismo que significa

un retorno a la Edad Media, al artesanado. En este caso, hay conciencia de la miseria de los obreros,

pero no es una conciencia correcta y verdadera. Ahí la ideología es efectivamente un reflejo de las

condiciones de vida social, pero no es un reflejo fiel, un reflejo exacto.

En la conciencia de la gente, el reflejo es muy a menudo un reflejo “a la inversa”.

72 Engels, El Materialismo Histórico, en Estudios filosóficos.

Comprobar el hecho de la miseria es un reflejo de las condiciones sociales, pero este reflejo se

vuelve falso cuando se piensa que un retorno al artesanado será la solución del problema. Aquí

vemos, pues, una conciencia en parte verdadera y en parte falsa.

El obrero que es realista tiene también una conciencia a. la vez verdadera y falsa. Verdadera

porque quiere suprimir la miseria que él comprueba; falsa porque piensa que un rey puede hacerlo.

Y, simplemente porque ha razonado mal, porque ha elegido mal su ideología, este obrero puede

convertirse para nosotros en un enemigo de clase, mientras que, sin embargo, él es de nuestra clase.

Así, tener una conciencia falsa, es engañarse o ser engañado sobre su verdadera condición.

Por consiguiente, diremos que la ideología es el reflejo de las condiciones de existencia,

pero que no es un reflejo FATAL.

Debemos comprobar, por otra parte, que se emplean todos los recursos para darnos una

conciencia falsa y desarrollar la influencia de las ideologías de las clases dirigentes sobre las clases

explotadas. Los primeros elementos de una concepción de la vida que recibimos, nuestra educación,

nuestra instrucción, nos dan una conciencia falsa. Nuestras vinculaciones en la vida, un fondo de

provincianismo en algunos, la propaganda, la prensa, la radio, falsean también a veces nuestra

conciencia.

Por consiguiente, el trabajo ideológico tiene para nosotros, marxistas, una extremada

importancia. Hay que destruir la conciencia falsa para adquirir una conciencia verdadera y esta

transformación no puede realizarse sin el trabajo ideológico.

Aquellos que consideran y dicen que el marxismo es una doctrina fatalista se equivocan,

pues, porque en realidad pensamos que las ideologías desempeñan un gran papel en la sociedad, y

que hay que enseñar y aprender esta filosofía que es el marxismo para hacerle desempeñar el papel

de una herramienta y un arma eficaces.

V. ACCIÓN Y REACCIÓN DE LOS FACTORES IDEOLÓGICOS

Mediante los ejemplos de conciencia verdadera y conciencia falsa hemos visto que no

siempre hay que querer explicar las ideas sólo a través de la economía y negar que las ideas tengan

una acción. Proceder así sería interpretar mal el marxismo.

Es verdad que las ideas se explican, en última instancia, por la economía, pero también

tienen una acción que les es propia.

…Según la concepción materialista de la historia, el factor determinanteen la historia es, en última instancia, la producción y la reproducción de la vidareal. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que eso. Si luego alguno loretuerce hasta decir que el factor económico es el único determinante,transforma esta proposición en una frase vacía, abstracta, absurda. La situacióneconómica es la base, pero las diversas partes de la superestructura… ejercenigualmente su acción sobre el curso de las luchas históricas y determinan, demanera preponderante, la forma en muchos casos. Hay acción y reacción detodos esos factores en el seno de los cuales el movimiento económico terminapor abrirse su camino como algo forzado a través del conglomerado infinito decasualidades.73

Vemos, pues, que necesitamos examinarlo todo antes de buscar la economía, y que, si ésta

es en última instancia la causa, hay que pensar siempre que no es la única causa.

Las ideologías son los reflejos y los efectos de las condiciones económicas, pero la relación

entre ellas no es simple, porque comprobamos también una acción recíproca de las ideologías sobre

la infraestructura.

73 Engels, Estudios filosóficos. Carta a Joseph Bloch.

Si queremos estudiar el movimiento de masas que se desarrolló en Francia después del 6 de

febrero de 1934, lo haremos por lo menos desde dos aspectos, para demostrar lo que acabamos de

escribir.

1. Algunos explican esta corriente diciendo que la causa era la crisis económica. Esta es una

explicación materialista pero unilateral. Esta explicación sólo tiene en cuenta un único

factor: el económico (o sea: la crisis).

2. Por lo tanto, este razonamiento es justo en parte, pero a condición que se le agregue, como

factor de explicación, lo que piensa la gente: la ideología. Y bien, en esta corriente de

masas, la gente es “antifascista”: he aquí el factor ideológico. Y si la gente es antifascista es

gracias a la propaganda que ha dado nacimiento al Frente Popular. Pero para que esta

propaganda fuera eficaz, se necesitaba un terreno favorable, y lo que se ha podido hacer en

1936 no era posible en 1932. Finalmente, sabemos cómo este movimiento de masas y su

ideología han influido posteriormente, a su vez, la economía mediante la lucha social que

han desencadenado.

En este ejemplo vemos, pues, que la ideología, que es el reflejo de las condiciones sociales,

se convierte a su vez en una causa de los acontecimientos.

El desarrollo político, jurídico, filosófico, religioso, literario, artístico, etc.,se apoya en el desarrollo económico. Pero todos reaccionan igualmente unossobre otros, así como también sobre la base económica. No ocurre así porque lasituación económica sea la causa, porque sea la única activa y todo lo demás nosea más que acción pasiva. Por el contrario, hay acción y reacción sobre la basede la necesidad económica, que prevalece siempre en última instancia.74

Así es, por ejemplo, que

la base del derecho de sucesión, suponiendo la igualdad del estadio dedesarrollo de la familia, es una base económica. No obstante, será difícildemostrar que en Inglaterra, por ejemplo, la libertad absoluta de testar, y enFrancia su gran limitación, sólo tienen, en todas sus particularidades, causaseconómicas. Pero en medida muy importante, ambas reaccionan sobre laeconomía por el hecho de que influyen en el reparto de la fortuna.75

Para tomar un ejemplo más actual, volveremos al de los impuestos. Todos tenemos una idea

sobre los impuestos. Los ricos quieren librarse de los gravámenes y son partidarios de los impuestos

indirectos; los trabajadores y las clases medias quieren, por el contrario, que los impuestos fiscales

sean directos y progresivos. De este modo, pues, la idea que tenemos con respecto a los impuestos,

y que es un factor ideológico, tiene su origen en la situación económica en que nos hallamos, y que

es creada, impuesta por el capitalismo. Los ricos quieren conservar sus privilegios y luchan para

conservar la actual característica del sistema impositivo o para reforzar las leyes en el mismo

sentido. Ahora bien: estas leyes, que proceden de las ideas, reaccionan sobre la economía, porque

matan al pequeño comercio y al artesanado y precipitan la concentración capitalista.

En consecuencia, vemos que las condiciones económicas engendran las ideas, pero que las

ideas engendran también modificaciones en las condiciones económicas, y nosotros debemos

examinar las ideologías, todas las ideologías, teniendo en cuenta esta reciprocidad de las

relaciones, y sólo en última instancia, en la raíz, vemos que las necesidades económicas prevalecen

siempre.

Sabemos que los escritores y los pensadores son los que tienen la misión de propagar, si no

de defender, las ideologías. Sus pensamientos y sus escritos no siempre están ideológicamente muy

caracterizados, pero de hecho, aún en escritos que parecen ser simples relatos o cuentos,

encontramos siempre, al analizarlos, una ideología. Este análisis constituye una operación muy

delicada y debemos efectuarlo con mucha prudencia. Vamos a indicar un método de análisis

74 Engels, Estudios filosóficos. Carta a Heinz Starkenburg.75 Engels, Estudios filosóficos. Carta a Conrad Schmidt.

dialéctico que será de gran ayuda, pero hay que prestar mucha atención para no ser mecanicista y no

querer explicar lo que no es explicable.

VI. MÉTODO DE ANÁLISIS DIALÉCTICO

Para aplicar bien el método dialéctico, hay que conocer muchas cosas, y cuando se ignora el

tema hay que estudiarIo minuciosamente, sin lo cual sólo se logra simplemente hacer caricaturas de

juicio crítico.

Para proceder al análisis dialéctico de un libro o de un cuento literario, vamos a indicar un

método que se podrá aplicar a otros temas.

a) Ante todo, hay que prestar atención al contenido del libro o del cuento a analizar.

Examinarlo independientemente de toda cuestión social, porque no todo proviene de la lucha de

clases y de las condiciones económicas.

Hay influencias literarias, y debemos tenerlas en cuenta. Tratar de establecer a qué “escuela

literaria” pertenece la obra. Considerar el desarrollo interno de las ideologías. Prácticamente,

convendría hacer un resumen del tema a analizar y anotar lo que ha llamado la atención.

b) Observar luego los tipos sociales que son los héroes de la intriga. Buscar la clase a la que

pertenecen, examinar la acción de los personajes y ver si se puede vincular de un modo cualquiera

lo que ocurre en la novela con un punto de vista social.

Si esto no es posible, si razonablemente no puede hacerse, es mejor abandonar el análisis

antes que inventar. No hay que inventar nunca una explicación.

c) Cuando se ha encontrado cuál es o cuáles son las clases en juego, hay que investigar la

base económica, es decir, cuáles son los modos de producción y la mánera de producir en el

momento en que se desarrolla la acción de la novela.

Si la acción ocurre en nuestros días, por ejemplo, la economía es el capitalismo.

Actualmente se ven numerosos cuentos y novelas que critican el capitalismo. Pero hay dos maneras

de combatir el capitalismo:

1. Como revolucionario que marcha adelante.

2. Como reaccionario, que quiere volver al pasado; y a menudo, ésta es la forma que se

encuentra en las novelas modernas: se lamentan allí los tiempos idos.

d) Una vez obtenido todo esto, podemos entonces buscar la ideología, es decir, ver cuáles

son las ideas, los sentimientos, cuál es la manera de pensar del autor.

Buscando la ideología, pensaremos en el papel que ésta desempeña, en su influjo sobre el

espíritu de la gente que lee el libro.

e) Entonces podremos dar la conclusión de nuestro análisis, decir por qué tal cuento o

novela ha sido escrito en tal momento. Y denunciar o elogiar, según los casos, sus intenciones (a

menudo inconscientes en el autor).

Este método de análisis sólo puede ser bueno si se recuerda, al aplicarlo, todo lo que ha sido

dicho precedentemente. Hay que tener en cuenta que, si la dialéctica nos aporta una nueva manera

de comprender las cosas, exige también que se conozcan bien para hablar de ellas y analizarlas.

Por consiguiente, ahora que hemos visto en qué consiste nuestro método, debemos procurar

-en nuestros estudios, en nuestra vida militante y personal- ver las cosas en su movimiento, en su

cambio, en sus contradicciones y en su significación histórica, y no en un estado estático, inmóvil;

verlas y estudiarlas también en todos sus aspectos y no de una manera unilateral. En una palabra,

aplicar en todas partes y siempre el espíritu dialéctico.

VII. NECESIDAD DE LA LUCHA IDEOLÓGICA

Ahora sabemos mejor lo que es el materialismo dialéctico, forma moderna del materialismo,

fundado por Marx y Engels y desarrollado por Lenin. Para esta obra hemos utilizado sobre todo los

textos de Mar:x y Engels, pero no podemos terminar estos cursos sin señalar particularmente que la

obra filosófica de Lenin es considerable.76 Por eso se habla hoy de marxismo-leninismo.

Marxismo-leninismo y materialismo dialéctico están indisolublemente unidos, y sólo el

conocimiento del materialismo dialéctico permite medir toda la extensión, todo el alcance, toda la

riqueza del marxismo-leninismo. Esto nos lleva a decir que el militante no está verdaderamente

armado ideológicamente si no conoce el conjunto de esta doctrina.

La burguesia, que lo ha comprendido bien, se esfuerza por introducir su propia ideología en

la conciencia de los trabajadores empleando todos los medios posibles. Sabiendo perfectamente que

de todos los aspectos del marxismo-leninismo el materialismo dialéctico es el más mal conocido en

la actualidad, la burguesía ha organizado contra él la conspiración del silencio. Es penoso pensar

que la enseñanza oficial desestima e ignora tal método y que se continúa enseñando en las escuelas

y universidades de la misma manera que hace cien años.

Si antiguamente el método metafísico primó sobre el método dialéctico es, como lo hemos

visto, a causa de la ignorancia de los hombres. Hoy, la ciencia nos ha dado los medios de demostrar

que el método dialéctieo es el que conviene aplicar a las investigaciones científicas, y es

escandaloso que se continúe enseñando a nuestros niños a pensar y estudiar con el método originado

en la ignorancia.

Si los sabios, en sus investigaciones científicas, ya no pueden estudiar su especialidad sin

tener en cuenta la interpenetración de las ciencias -con lo cual aplican inconscienteménte una parte

de la dialéctica-, aportan demasiado a menudo a sus estudios la formación de espíritu que les ha sido

dada y que es la de un espíritu metafísico. ¡Cuántos progresos hubieran realizado o permitido

realizar los grandes sabios que ya dieran grandes cosas a la humanidad -pensamos en Pasteur,

Branly, que eran idealistas, creyentes- si hubieran tenido una formación de espíritu dialéctico!

Pero hay una forma de lucha contra el marxismo-leninismo todavía más peligrosa que esta

campaña de silencio: son las falsificaciones que la burguesía trata de organizar en el interior mismo

del movimiento obrero. En estos momentos vemos florecer a numerosos “teóricos” que se presentan

como “marxistas” y que pretenden “renovar”, “rejuvenecer” el marxismo. Las carnpañas de estetipo eligen muy frecuentemente como puntos de apoyo los aspectos del marxismo que son los menos

conocidos, y muy particularmente, la filosofía materialista.

Así, por ejemplo, hay gente que declara aceptar el marxismo como concepción de la acción

revolucionaria, pero no como concepción general del mundo. Declaran que se puede ser

perfectamente marxista sin aceptar la filosofía materialista. Conforme a esta actitud general se

desarrollan diversas tentativas de contrabando. Gente que siempre se dice marxista quiere introducir

en el marxismo concepciones que son incompatibles con la misma base del marxismo, es decir, con

la filosofía materialista. En el pasado se han conocido tentativas de este género. Contra ellas

escribió Lenin su libro Materialismo y Empiriocriticismo. En la actualidad, en este período de

amplia difusión del marxismo, asistimos al renacimiento y a la multiplicación de estas tentativas.

¿Cómo reconocer, cómo desenmascarar a las que precisamente impugnan al marxismo en su

aspecto filosófico, si se ignora la verdadera filosofía del marxismo?

76 Ver “Lenin” en el índice alfabético de nombres citados. El aporte filosófico de Lenin al marxismo -que sería muylargo y complejo examinar aquí- surge claramente en Materialismo y Empiriocriticismo y en los CuadernosFilosóficos.

VIII. CONCLUSIÓN

Felizmente, desde hace algunos años se observa, particularmente en la clase obrera, un

formidable impulso hacia el estudio del conjunto del marxismo, y un creciente interés por el estudio

de la filosofía materialista. Este es un signo que indica, en la situación actual, que la clase obrera ha

sentido perfectamente la exactitud de las razones que dimos al comienzo en favor del estudio de la

filosofía materialista. Los trabajadores han aprendido, por propia experiencia, la necesidad de

vincular a la práctica la teoría y, al mismo tiempo, la necesidad de impulsar el estudio teórico lo más

lejos posible. El papel de cada militante debe consistir en reforzar esta corriente y en darle una

dirección y un contenido correctos. Nos complace ver que, gracias a la Universidad Obrera de París,

varios millares de hombres han aprendido lo que es el materialismo dialéctico, y, si esto ilustra en

forma impresionante nuestra lucha contra la burguesía mostrando de qué lado está la ciencia, nos

indica también nuestro deber. Hay que estudiar. Hay que conocer y hacer conocer el marxismo en

todos los ambientes. Paralelamente a la lucha en la calle y en el lugar de trabajo, los militantes

deben llevar a cabo la lucha ideológica. Su deber es defender nuestra ideología contra todas las

formas de ataque, y, al mismo tiempo, dirigir la contraofensiva para la destrucción de la ideología

burguesa en la conciencia de los trabajadores. Pero para dominar todos los aspectos de esta lucha,

hay que estar armado. El militante sólo lo será verdaderamente mediante el conocimiento del

materialismo dialéctico.

En espera de que construyamos la sociedad sin clases, en la que nada trabará el desarrollo de

las ciencias, tal es una parte esencial de nuestro deber.

PREGUNTAS DE CONTROL

1. ¿Es verdad que el marxismo niega el papel de las ideas?

2. ¿Cuáles son los diferentes factores que condicionan y constituyen la estructura de la

sociedad?

3. Analizar con el método del materialismo dialéctico un cuento de un periódico.

Deber de recapitulación general

¿Qué beneficio han sacado para el pensamiento y para la acción del estudio del materialismo

dialéctico?

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