4. Principios Elementales de Filosofía. El Materialismo filosófico. Georges Politzer

SEGUNDA PARTE

EL MATERIALISMO FILOSÓFICO

CAPITULO PRIMERO

LA MATERIA Y LOS MATERIALISTAS

Después de haber definido:

Ante todo, las ideas comunes a todos los materialistas, luego los argumentos de todos los

materialistas contra los filósofos idealistas y, finalmente, el error del agnosticismo, vamos a exxtraer

las consecuencias de estas enseñanzas y a reforzar los argumentos materialistas aportando nuestras

respuestas a las dos preguntas siguientes:

1º ¿Qué es la materia?

2º ¿Qué significa ser materialista?

I. ¿QUÉ ES LA MATERIA?

Importancia de la cuestión. – Cada vez que tenemos un problema a resolver, debemos

plantear las cuestiones muy claramente. De hecho, en este caso no es tan sencillo dar una respuesta

satisfactoria. Para conseguirlo, debemos hacer una teoría de la materia.

En general, la gente piensa que la materia es lo que se puede tocar, lo que es resistente y

duro. En la antigüedad griega, así era como se definía la materia.

Hoy, gracias a las ciencias, sabemos que esto no es exacto.

II. TEORÍAS SUCESIVAS DE LA MATERIA

(Nuestro objetivo es pasar revista lo más sencillamente posible a las diversas teorías

relativas a la materia, sin entrar en explicaciones científicas.)

En Grecia, se creía que la materia era algo duro, que no podía dividirse infinitamente. Llega

un momento -se decía- en que los trozos ya no son divisibles; y se llamó a esas partículas los

átomos (lo que quiere decir indivisibles). Por lo tanto, una mesa es un conglomerado de átomos. Se

pensaba también que estos átomos eran diferentes unos de otros: había átomos lisos y redondos,

como los del aceite, otros rugosos y encorvados como los del vinagre.

Demócrito, un materialista de la antigüedad, fundamentó esta teoría: él fue el primero que

trató de dar una explicación materialista del mundo. Pensaba, por ejemplo, que el cuerpo humano

estaba compuesto por átomos groseros, que el alma era un conglomerado de átomos más finos y,

como admitía la existencia de los dioses y sin embargo quería explicar todo como un materialista,

afirmaba que los mismos dioses estaban compuestos por átomos extra finos.

Desde la antigüedad, pues, los hombres han tratado de explicar qué es la materia.

La Edad Media no aportó nada verdaderamente nuevo a la teoría de los átomos elaborada

por los griegos. Recién en el siglo XIX se modifica profundamente esta teoría.

Se continuaba pensando que la materia se dividía en átomos, que estos últimos eran

partículas muy duras que se atraían unas a otras. Se había abandonado la teoría de los griegos, y

esos átomos ya no eran encorvados o lisos, pero se continuaba sosteniendo que eran duros,

indivisibles y experimentaban un movimiento de atracción los unos hacia los otros.

Posteriormente; el progreso permitió a las ciencias aportar precisiones e ir más adelante en

la explicación de la materia. Hoy se demuestra que el átomo es aproximadamente un centro

alrededor del cual gravita un pequeño sistema de planetas que llevan pequeñas cargas eléctricas. El

mismo centro o núcleo del átomo es complejo y de estructura muy variada. La materia es un

conglomerado de esos átomos y si nuestra mano posada sobre la mesa siente una resistencia, es que

la mano recibe un número incalculable de choques, procedentes de esos pequeños sistemas que son

los átomos.

A esta nueva teoría moderna de explicación de la materia, teoría confirmada por

experiencias científicas, los idealistas le han reprochado: ¡Ya no hay materia dura! ¡En

consecuencia, ya no hay materia! ¡Los materialistas que basan su filosofía en la existencia de la

materia ya no tienen pruebas! ¡ La materia se ha desvanecido!

Hay que reconocer que esta manera de argumentar ha tenido cierto éxito, puesto que incluso

ciertos marxistas, lo que es decir materialistas, han sido sacudidos en sus convicciones. Pero hablar

de la supresión de la materia es oscurecer el problema, cuando en realidad se están aportando

precisiones sobre su composición.

Lo que importa, lo necesario, es ver

III. QUÉ ES LA MATERIA PARA LOS MATERIALISTAS

A este respecto, es indispensable hacer una distinción: se trata de ver ante todo

1. ¿Qué es la materia?

y después

2. ¿Cómo es la materia?

La respuesta que dan los materialistas a la primera pregunta es que la materia es una realidad

exterior, independiente del espíritu, y que no necesita del espíritu para existir. Lenin dice a este

respecto:

La noción de materia sólo expresa la realidad objetiva que nos es dadaen la sensación.19

Ahora, a la segunda pregunta: ¿Cómo es la materia?”, los materialistas dicen: “No nos

corresponde contestar a nosotros, sino a la ciencia.”

La primera respuesta es invariable desde la antigüedad hasta nuestros días.

La segunda respuesta ha variado y debe variar porque depende de las ciencias, del estado de

los conocimientos humanos. No es una respuesta definitiva.

Vemos que es absolutamente indispensable plantear bien el problema y no dejar que los

idealistas mezclen las dos cuestiones. Es preciso separarlas bien, mostrar que la primera es la

principal y que nuestra respuesta a ese respecto es desde siempre invariable.

Porque la única “propiedad” de la materia cuya admisión define elmaterialismo filosófico es la de ser una realidad objetiva, de existir fuera denuestra conciencia.20

IV. EL ESPACIO, EL TIEMPO, EL MOVIMIENTO Y LA MATERIA

Si afirmamos, porque lo comprobamos, que la materia existe fuera de nosotros, precisamos

19 Obra citada.20 Friedrich Engels, Anti-Dühring.

también:

1. Que la materia existe en el tiempo y en el espacio.

2. Que la materia está en movimiento.

Los idealistas piensan que el espacio y el tiempo son ideas en nuestro espíritu (Kant fue el

primero en sostenerlo). Para ellos, el espacio es una forma que nosotros damos a las cosas, el

espacio nace del espíritu del hombre. Lo mismo ocurre con el tiempo.

Los materialistas afirman, por el contrario, que el espacio no está en nosotros, sino que

nosotros estamos en el espacio. Afirman también que el tiempo es una condición indispensable al

desarrollo de nuestra vida; y que en consecuencia, es en el tiempo y en el espacio que lo que existe

fuera de nuestro pensamiento -la materia- existe.

…Las formas esenciales de todo ser son el espacio y el tiempo, y un serfuera del tiempo es un absurdo tan grande como un ser fuera del espacio.21

Por consiguiente, pensamos que hay una realidad independiente de la conciencia. Creemos

que el mundo ha existido antes de nosotros y que continuará existiendo después de nosotros.

Creemos que para existir el mundo no tiene necesidad de nosotros. Estamos persuadidos de que

París ha existido antes de nuestro nacimiento y que a menos de ser definitivamente arrasado existirá

después de nuestra muerte. Estamos seguros de que París existe, incluso aunque no pensemos en él,

del mismo modo que hay decenas de mjIlares de ciudades que no hemos visitado nunca, de las que

ni siquiera conocemos el nombre y que sin embargo existen. Tal es la convicción general de la

humanidad. Las ciencias han permitido dar a este argumento una precisión y una solidez que

reducen a nada todas las triquiñuelas idealistas.

Las ciencias naturales afirman positivamente que la tierra existió enestados tales que ni el hombre ni ningún ser viviente la habitaban ni podíanhabitarla. La materia orgánica es un fenómeno tardío, el producto de unaevolución muy larga.22

Si las ciencias nos proporcionan, pues, la prueba de que la materia existe en el tiempo y en

el espacio, al mismo tiempo nos enseñan que la materia está en movimiento. Esta última precisión,

proporcionada por las ciencias modernas, es muy importante, porque destruye la vieja teoría según

la cual la materia sería incapaz de movimiento, inerte.El movimiento es el modo de existencia, la manera de ser de la materiaLa materia sin movimiento es tan inconcebible como el movimiento sinmateria.23

Sabemos que en su estado actual el mundo es el resultado, en todos los terrenos, de una

larga evolución y, en consecuencia, el resultado de un movimiento lento pero continuo.

Establecemos pues, luego de haber demostrado la existencia de la materia, que

el universo no es más que materia en movimiento, y esta materia enmovimiento no puede moverse de otro modo que en el espacio y en el tiempo.24

V. CONCLUSIÓN

De estas comprobaciones resulta que la idea de Dios, la idea de un “puro espíritu” creador

del universo no tiene sentido, porque: un Dios fuera del espacio y del tiempo es algo que no puede

existir.

21 Friedrich Engels, Anti-Dühring.22 Lenin, Obra citada.23 Friedrich Engels, Anti-Dühring.24 Lenin, Obra citada.

Hay que albergar la mística idealista y en consecuencia no admitir ningún control científico,

para creer en un Dios existente fuera del tiempo, es decir, no existente en ningún momento y

existente fuera del espacio, es decir, no existente en ninguna parte.

Fortalecidos por las conc1usiones de las ciencias, los materialistas afirman que la materia

existe en el espacio y en un cierto momento (en el tiempo). En consecuencia, el universo no ha

podido ser creado, porque para poder crear el mundo Dios hubiera necesitado un momento que no

ha sido en ningún momento (puesto que para Dios el tiempo no existe) y hubiera sido necesario

también que el mundo surgiera de la nada.

Para admitir la creación, por consiguiente, es preciso admitir ante todo que hay un momento

en que el universo no existía, luego que de nada ha surgido algo, lo que la ciencia no puedé admitir.

Vemos que al ser confrontados con las ciencias, los argumentos idealistas no pueden

mantenerse, mientras que los de los filósofos materialistas no pueden ser separados de las mismas

ciencias. Subrayamos así, una vez más, las relaciones íntimas que unen al materialismo y las

ciencias.

LECTURAS

Friedrich Engels, Anti-Dühring.

Lenin, Materialismo y Empiriocriticismo, cap. III.

CAPITULO SEGUNDO

¿QUÉ SIGNIFICA SER MATERIALISTA?

I. UNIÓN DE LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA

El estudio que realizamos tiene por fin hacer conocer lo que es el marxismo, ver cómo la

filosofía del materialismo, al volverse dialéctica, se identifica con el marxismo. Ya sabemos que

uno de los fundamentos de esta filosofía es la relación estrecha entre la teoría y la práctica.

Por eso, después de haber visto qué es la materia para los materialistas y luego cómo es la

materia, es indispensable decir, tras estas dos cuestiones teóricas, qué significa ser materialista, es

decir, cómo actúa el materialista. Es el lado práctico de estos problemas.

La base del materialismo es el reconocimiento del ser como creador del pensamiento. ¿Pero

basta con repetir continuamente ésto? Para ser un verdadero partidario del materialismo hay que

serlo: 1) en el campo del pensamiento; 2) en el campo de la acción.

II. ¿QUÉ SIGNIFICA SER PARTIDARIO DEL MATERIALISMO EN EL CAMPO DEL PENSAMIENTO?

Ser partidario del materialismo en el campo del pensamiento es -conociendo la fórmula

fundamental del materialismo: el ser produce el pensamiento- saber cómo se puede aplicar esta

fórmula.

Cuando decimos: el ser produce el pensamiento, tenemos una fórmula abstracta, porque las

palabras ser y pensamiento son palabras abstractas. Al decir el “ser”, se trata del ser en general; al

decir el “pensamiento”, se quiere hablar del pensamiento en general. El ser, así como el

pensamiento en general, constituyen una realidad subjetiva (ver en la primera parte, cap. IV, la

explicación de la realidad subjetiva y la realidad objetiva) ; esto no existe; es lo que se llama una

abstracción: Decir: “el ser produce el pensamiento” es por consiguiente una fórmula abstracta, ya

que está compuesta por abstracciones.

Así, por ejemplo: conocemos bien a los caballos, pero si hablamos del caballo, queremos

hablar del caballo en general; y bien: el caballo en general, es una abstracción.

Si en lugar del caballo ponemos al hombre o al ser en general, también se trata de

abstracciones.

Pero si el caballo en general no existe, ¿qué existe entonces? Los caballos en particular. El

veterinario que dijera: “Estoy cuidando a un caballo en general pero no a un caballo en particular”,

haría que se rieran de él; de igual modo el médico que dijera una cosa semejante con respecto a los

hombres.

Por consiguiente, el ser en general no existe, pero existen seres particulares, que tienen

cualidades particulares. Lo mismo ocurre con el pensamiento.

Por lo tanto diremos que el ser en general es algo abstracto, y que el ser en particular es algo

concreto; y lo mismo con respecto al pensamiento en general y al pensamiento en particular.

El materialista es aquel que sabe reconocer en todas las situaciones, que sabe concretar,

dónde está el ser y dónde está el pensamiento.

Ejemplo: el cerebro y nuestras ideas.

Debemos saber aplicar la fórmula general abstracta en una fórmula concreta. El materialista

identificará al cerebro, pues, como el ser y a nuestras ideas corno el pensamiento. Razonará

diciendo: el cerebro (el ser) es el que produce nuestras ideas (el pensamiento). Este es un ejemplo

sencillo, pero tomemos el ejemplo más complejo de la sociedad humana y veamos cómo razonará

un materialista.

La vida de la sociedad está compuesta (a grandes rasgos) de una vida económica y una vida

política. ¿Cuáles son las relaciones entre la vida económica y la vida política? ¿Cuál es el factor

primero de esta fórmula abstracta que queremos convertir en una fórmula concreta?

Para el materialista, el factor primero, es decir, el ser, el que da vida a la sociedad, es la vida

económica. El factor segundo, el pensamiento que es creado por el ser, que sólo puede vivir a causa

de él, es la vida política.

Por consiguiente, el materialista dirá que la vida económica explica la vida política, puesto

que la vida política es un producto de la vida económica.

Esta comprobación, hecha aquí en forma somera, está en la raíz de lo que se llama el

materialismo histórico y ha sido establecida por vez primera por Marx y Engels.

He aquí otro ejemplo más delicado: es cierto que para “explicar” al poeta hay que tener en

cuenta numerosos elementos, pero aquí queremos mostrar un aspecto de esta cuestión.

Generalmente se dirá que el poeta escribe porque es impulsado por la inspiración. ¿Es

suficiente eso para explicar por qué el poeta escribe esto en lugar de aquello? No. Ciertamente el

poeta tiene ideas en su cabeza, pero también es un ser que vive en la sociedad. Veremos que el

factor primero, el que da su vida propia al poeta, es la sociedad, puesto que el factor segundo son las

ideas que el poeta tiene en su cerebro. En consecuencia, uno de los elementos, el elemento

fundamental, que “explica” al poeta, será la sociedad, es decir, el medio en que él vive en esta

sociedad. (Volveremos a tomar al “poeta” cuando estudiemos la dialéctica, porque entonces

contaremos con todos los elementos para estudiar bien este problema).

Por estos ejemplos, vemos que el materialista es aquel que sabe aplicar por doquiera y

siempre, en cada momento y en todos los casos, la fórmula del materialismo. Actuar así es la única

manera de ser consecuente.

III. ¿CÓMO SER MATERIALISTA EN LA PRÁCTICA?

1. Primer aspecto de la cuestión

Hemos visto que no hay tercera filosofía y que si no se es consecuente en la aplicación del

materialismo, o bien se es idealista o bien se obtiene una mezcla de idealismo y de materialismo.

En sus estudios y en sus experiencias, el sabio burgués es siempre materialista. Esto es

normal porque, para hacer avanzar la ciencia, hay que trabajar con la materia, y si el sabio pensara

verdaderamente que la materia no existe más que en su mente, consideraría inútil hacer

experiencias.

Por lo tanto, hay distintas variedades de sabios:

1. Los sabios que son materialistas conscientes y consecuentes, como en la U.R.S.S., y que

también existen en otros países socialistas o capitalistas.

2. Los sabios que son materialistas sin saberlo: es decir, casi todos, porque es imposible

dedicarse a la ciencia sin plantearse la existencia de la materia. Pero entre estos últimos,

hay que distinguir:

a) Los que comienzan a seguir al materialismo, pero que se detienen, porque no se atreven a

llamarse tales: son los agnósticos, aquellos a los que Engels llama “materialistas vergonzantes”.

b) Luego, los sabios materialistas sin saberlo e inconsecuentes. Son materialistas en el

laboratorio pero después, al dejar su trabajo, son idealistas, creyentes, religiosos.

De hecho, estós últimos no han sabido o querido poner orden en sus ideas. Están en perpetua

contradicción consigo mismos. Separan sus trabajos, forzosamente materialistas, de sus

concepciones filosóficas. Son “sabios” y sin embargo, aunque no nieguen expresamente la

existencia de la materia, piensan, lo que es poco científico, que es inútil conocer la naturaleza real

de las cosas. Son “sabios” y sin embargo creen sin ninguna prueba en cosas imposibles. (Ver el caso

de Pasteur, de Branly y de otros que eran creyentes, mientras que el sabio, si es consecuente, debe

abandonar su creencia religiosa). Ciencia y creencia se oponen absolutamente.

2. Segundo aspecto de la cuestión

El materialismo y la acción: Si es cierto que el verdadero materialista es aquel que aplica la

fórmula situada en la base de esta filosofía por doquiera y en todos los casos, debe prestar atención,

para aplicarla bien.

Como acabamos de verlo, es preciso ser consecuente y, para ser un materialista consecuente,

hay que trasponer el materialismo a la acción.

Ser materialista en la práctica, significa actuar de conformidad con la filosofía tomando por

factor primero y más importante la realidad, y por factor segundo el pensamiento.

Vamos a ver qué actitudes toman aquellos que, sin sospecharlo, toman como factor primero

al pensamiento y por lo tanto son ese momento idealistas sin saberlo.

1. ¿Cómo se denomina a aquél que vive como si estuviera solo en el mundo?: individualista.

Vive replegado sobre sí mismo: el mundo exterior no existe más que para él solo. Para él,

lo importante es él, su pensamiento. Es un idealista puro, o lo que se llama un solipsista.

(Ver la explicación de esta palabra en la primera parte, cap. II).

El individualista es egoísta, y ser egoísta no es una actitud materialista. El egoísta toma el

mundo para él y limita el mundo a sí mismo.

2. El que aprende por el placer de aprender, a lo “dilettante”, para sí, que asimila bien, no

tiene dificultades, pero guarda eso para sí solo. Otorga una importancia principal a sí

mismo, a su pensamiento.

El idealista se cierra al mundo exterior, a la realidad. El materialista está siempre

abierto a la realidad; por eso aquéllos que siguen cursos de marxismo y aprenden

fácilmente deben tratar de trasmitir lo que han aprendido.

3. Aquel que razona sobre todas las cosas con relación a sí mismo sufre una deformación

idealista.

Dirá, por ejemplo, de una reunión donde se han manifestado cosas desagradables

para él: “Fue una mala reunión”. No es así como se deben analizar las cosas; hay que

juzgar la reunión en relación con la organización, con sus fines, y nó con relación a uno

mismo.

4. El sectarismo tampoco es una actitud materialista. Como el sectario ha comprendido los

problemas y está de acuerdo consigo mismo, pretende que los otros deben ser como él.

También esto significa dar la importancia principal a uno mismo o a una secta.

5. El doctrinario que ha estudiado los textos y extraído definiciones, también es un idealista

cuando se contenta con citar textos materialistas, cuando vive solamente con sus textos,

porque entonces el mundo real desaparece. Repite esas fórmulas sin aplicarlas a la realidad.

Da importancia primordial a los textos, a las ideas. La vida se desarrolla en su conciencia

bajo forma de textos y, en general, se comprueba que el doctrinario es también un sectario.

Creer que la revolución es una cuestión de educación, decir que explicando “de una buena

vez” a los obreros la necesidad de la revolución ellos deben comprender y que, si no quieren

comprender, no vale la pena tratar de hacer la revolución, eso es sectarismo y no una actitud

materialista.

Debemos comprobar los casos en que la gente no comprende; indagar por qué ocurre eso,

tener en cuenta la represión, la propaganda de los diarios burgueses, radio, cine, etc., y buscar todos

los medios posibles para hacer comprender lo que queremos, por medio de las octavillas o volantes,

los folletos, los periódicos, las escuelas, etc.

No tener el sentido de la realidad, vivir en la luna y prácticamente, hacer proyectos sin tener

absolutamente en cuenta las situaciones y las realidades, es una actitud idealista que otorga la

importancia principal a hermosos proyectos sin comprobar si son o no realizables. Aquellos que

critican continuamente, pero nada hacen para que las cosas vayan mejor y no proponen ningún

remedio, aquellos que carecen de sentido crítico hacia sí mismos, todos ellos son materialistas no

consecuentes.

IV. CONCLUSIÓN

A través de estos ejemplos, vemos que los defectos que se pueden comprobar en mayor o

menor medida en cada uno de nosotros, son defectos idealistas. Se producen porque separamos la

práctica de la teoría y porque la burguesía que nos ha influenciado quiere que no concedamos

importancia a la realidad. Para ella, que sostiene el idealismo, la teoría y la práctica son dos cosas

completamente diferentes y sin ninguna vinculación. Por consiguiente, esos defectos son

perjudiciales y debemos combatirlos, porque al fin de cuentas benefician a la burguesía. En

resumen, debemos comprobar que tales defectos, engendrados en nosotros por la sociedad, por las

bases teóricas de nuestra educación y de nuestra cultura, arraigados en nuestra infancia, son obra de

la burguesía, y que debemos desembarazarnos de ellos.

CAPÍTULO TERCERO

HISTORIA DEL MATERIALISMO

Hasta aquí hemos estudiado lo que es el materialismo en general y cuáles son las ideas

comunes a todos los materialistas. Ahora vamos a ver cómo ha evolucionado desde la antigüedad

para culminar en el materialismo moderno. En resumen, vamos a exponer rápidamente la historia

del materialismo.

No tenemos la pretensión de explicar en tan pocas páginas los 2.000 años de historia del

materialismo; sencillamente queremos dar indicaciones generales que guiarán las lecturas.

Para estudiar bien esta historia, aunque sea en forma somera, es indispensable ver en cada

instante por qué las cosas se desarrollaron de ese modo. Es preferible omitir ciertos nombres

históricos a dejar de aplicar este método. Pero aunque no queremos atiborrar el cerebro de nuestros

lectores, pensamos que es necesario nombrar en el orden histórico a los principales filósofos

materialstas más o menos conocidos por ellos.

Por eso, para simplificar el trabajo, vamos a consagrar estas primeras páginas al aspecto

puramente histórico, y luego, en la segunda parte de este capítulo, veremos por qué la evolución del

materialismo ha debido experimentar esta forma de desarrollo.

I. NECESIDAD DE ESTUDIAR ESTA HISTORIA

A la burguesía no le gusta la historia del materialismo y por eso esta historia, enseñada en

los libros burgueses, es totalmente incompleta y siempre falsa. Se emplean diversos procedimientos

de falsificación.

1. No pudiendo ignorar a los grandes pensadores materialistas, se los nombra hablando de

todo lo que han escrito, salvo de sus estudios materialistas, y se olvida decir que son filósofos

materialistas.

Hay muchos de estos casos de olvido en la historia de la filosofía tal como se enseña en los

liceos y en la Universidad, y citaremos como ejemplo a Diderot, que fue el más grande pensador

materialista antes de Marx y Engels.

En el curso de la Historia hubo numerosos pensadores que fueron materialistas sin saberlo o

inconsecuentes. Es decir que en algunos de sus escritos eran, materialistas pero en otros idealistas:

por ejemplo, Descartes.

Pero la historia escrita por la burguesía deja en la sombra todo lo que en estos pensadores ha

no solamente influenciado al materialismo, sino también dado nacimiento a toda una corriente de

esta filosofía.

3. Además, si estos dos procedimientos de falsificación no consiguen tergiversar a ciertos

autores, entonces se los escamotea pura y simplemente.

De este modo se enseña la historia de la literatura y de la filosofía del siglo XVIII

“ignorando” a D’Holbach y a Helvetius, que fueron grandes pensadores de esta época.

¿Por qué ocurre esto? Porque la historia del materialismo es particularmente instructiva para

conocer y comprender los problemas del mundo; y también porque el desarrollo del materialismo es

funesto para las ideologías que sostienen los privilegios de las clases dominantes.

Estas son las razones por las cuales la burguesía presenta al materialismo como una doctrina

que no ha cambiado, que no se ha renovado desde hace veinte siglos, cuando por el contrario el

materialismo es una cosa viviente y siempre en movimiento.

Así como el idealismo pasó por toda una serie de fases de desarrollo, lomismo ocurrió con el materialismo. Con cada descubrimiento que hizo época enel campo de las ciencias naturales, tuvo que modificar su forma.25

Ahora comprendemos mejor la necesidad de estudiar, aunque sea en forma somera, esta

historia del materialismo. Para hacerlo debemos distinguir dos períodos: 1º desde los orígenes

(antigüedad griega) hasta Marx y Engels; 2º desde el materialismo de Marx y Engels hasta nuestros

días. (Estudiaremos esta segunda parte con el materialismo dialéctico).

Llamamos al primer período “materialismo pre-marxista” y al segundo “materialismo

dialéctico”.

II. EL MATERIALISMO PRE-MARXISTA

1. La antigüedad griega

Recordemos que el materialismo es una doctrina que estuvo siempre ligada a las ciencias,

que evolucionó y progresó con las ciencias. Cuando en la antigüedad griega, en los siglos VI y V

antes de nuestra era, las ciencias comienzan a manifestarse con los “físicos”, se forma en esos

momentos una corriente materialista que atrae a los mejores pensadores y filósofos de la época

(Tales, Anaxímenes, Heráclito). Esos primeros filósofos serán, como dijo Engels, “naturalmente

dialécticos”. Sintiéronse impresionados por el hecho de que por doquiera se encuentra el

movimiento, el cambio, y que las cosas no están aisladas, sino íntimamente vinculadas una a otras…

Heráclito, a quien se llama el “padre de la dialéctica”, decía:

Nada está inmóvil; todo fluye; nunca nos bañamos dos veces en elmismo río, porque nunca es en dos instantes sucesivos el mismo; de un instanteal otro, ha cambiado; se ha convertido en otro.

Heráclito es el primero que trata de explicar el movimiento, el cambio, y que ve en la

contradicción las razones de la evolución de las cosas.

Las concepciones de esos primeros filósofos eran justas, y sin embargo han sido

abandonadas porque tenían el defecto de ser formuladas a priori, es decir. porque el estado de las

ciencias en esta época no permitía probar lo que ellos anticipaban. Por otra parte, no se habían

realizado todavía las condiciones sociales necesarias para el florecimiento de la dialéctica (más

adelante veremos cuáles son).

Sólo mucho más tarde, en el siglo XIX, se crearán las condiciones (sociales e intelectuales)

que permiten a la ciencia probar la exactitud de la dialéctica.

Otros pensadores griegos han tenido concepciones materialistas: Leucipo (siglo V antes de

nuestra era), que fue el maestro de Demócrito, ya había discutido el problema de los átomos, cuya

teoría como ya hemos visto fue establecida por este último.

Epicuro (341-270 antes de nuestra era), discípulo de Demócrito, ha sido completamente

tergiversado por la historia burguesa, que nos lo representa como a un vulgar “cerdo filosófico”;

para la historia oficial, ser epicúreo es ser un vividor, mientras que por el contrario Epicuro, en la

vida, era un asceta. Esta mala reputación se debe simplemente al hecho de que era materialista…

Lucrecio (siglo I antes de nuestra era), dsicípulo latino de Epicuro, compuso un largo poema

sobre La Naturaleza. Escribió allí que si la humanidad es desgraciada, es porque la religión ha

enseñado a los hombres que después de la muerte el alma vivía aún y que podía sufrir eternamente.

25 Friedrich Engels, L. Feuerbach.

Es este miedo, pues, lo que impide a los hombres ser felices en la tierra. Es preciso librarlos de ese

terror, y la única teoría capaz de conseguirIo es el materialismo epicúreo.

Todos esos filósofos tenían conciencia de que la filosofía materialista estaba ligada a la

suerte de la humanidad, y comprobamos ya entonces, de su parte, una oposición a la teoría ofIcial:

oposición entre el idea1ismo y el materialismo.

Pero un gran pensador domina la Grecia antigua: es Aristóteles, que era más bien idealista.

Su influencia fue considerable. Y por eso debemos citarlo muy especialmente. Él estableció el

inventario de los conocimientos humanos de esa épbca, colmando las lagunas creadas por las

ciencias nuevas. Espíritu universal, escribió numerosos libros sobre todos los temas. Por la

universalidad de su saber, del cual no se ha retenido más que las tendencias idealistas descuidando

sus aspectos materialistas y científicos, tuvo sobre las concepciones filosóficas una influencia

considerable hasta fines de la Edad Media, es decir, durante veinte siglos.

Durante todo este período, por consiguiente, se ha seguido la tradición antigua, y solo se

pensaba a través de Aristóteles. Una represión salvaje se desataba contra aquellos que pensaban de

otro modo. A pesar de todo, hacia fines de la Edad Media se entabló una lucha entre los idealistas

que negaban la materia y aquellos que pensaban que existía una realidad material.

En los siglos XI y XII esta disputa continuó a la vez en Francia y sobre todo en Inglaterra.

Al comienzo, el materialismo se desarrolla principalmente en este último país. Marx ha

dicho:

El materialismo es el verdadero hijo de Gran Bretaña.26

Un poco más tarde, es en Francia donde florecerá el materialismo. En todo caso, vemos que

en los siglos XV y XVI se manifiestan dos corrientes: una, el materialismo inglés, otra el

materialismo francés, cuya conjunción contribuirá al prodigioso florecimiento del materialismo en

el siglo XVIII.

2. El materialismo inglés

El verdadero antepasado del materialismo inglés y de toda cienciaexperimental moderna es Bacon. Las ciencias físicas y naturales constituyen asus ojos la verdadera ciencia, y la física concreta es su parte principal.27

Bacon es célebre como fundador del método experimental en el estudio de las ciencias. Para

él, lo importante es estudiar la ciencia en el “gran libro de la naturaleza”, y esto es particularmente

interesante en una época en que se estudia la ciencia en los libros que Aristóteles había dejado

algunos siglos antes.

He aquí cómo se procedía, por ejemplo, para estudiar la física: sobre un cierto tema se

tomaban los pasajes escritos por Aristóteles; luego se tomaban los libros de Santo Tomás de

Aquino, que era un gran teólogo, y se leía lo que este último había escrito sobre el pasaje de

Aristóteles. El profesor no hacía comentarios personales, decía aún menos de lo que pensaba, pero

se refería a una tercera obra que repetía a Aristóteles y a Santo Tomás. Esta era la ciencia de la Edad

Media, a la que se llama la escolástica: era una ciencia libresca.

Contra esta escolástica, contra esta ciencia estancada reaccionó Bacon llamando a estudiar

en el “gran libro de la naturaleza”.

En esta época se planteaba una cuestión:

¿De dónde vienen nuestras ideas? ¿De dónde vienen nuestros conocimientos? Cada uno de

nosotros tiene ideas, la idea de casa, por ejemplo. Esta idea nos viene porque hay casas, dicen los

materialistas. Los idealistas piensan que es Dios quien nos da la idea de casa. Por su parte, Bacon

26 Marx-Engels, La Sagrada Familia. Estudios filosóficos.27 Engels, El materialismo histórico. En Marx-Engels, Estudios filosóficos.

decía justamente que la idea sólo existía porque se veían o se tocaban las cosas, pero todavía no

podía demosrtrarlo.

Fue Locke (l632-1704) el que emprendió la tarea de demostrar cómo las ideas provienen de

la experiencia. Mostró que todas las ideas vienen de la experiencia y que únicamente la experiencia

nos da las ideas. La idea de la primera mesa sobrevino al hombre antes de que ésta existiera porque,

por experiencia, él se servía ya de un tronco de árbol o de una piedra como mesa.

Con las ideas de Locke, el materialismo inglés pasa a Francia en la primera mitad del siglo

XVIII porque, mientras esta filosofía se desarrollaba de una manera particular en Inglaterra, en

aquel país se había formado una corriente materialista.

3. El materialismo en Francia

Se puede situar a partir de Descartes (1596-1650) el nacimiento en Francia de una corriente

netamente materialista. Descartes ha tenido una gran influencia sobre esta filosofía, ¡pero en general

no se habla de ello!

En esta época, en que la ideología feudal estaba muy viva, hasta en las ciencias, en que se

estudiaba de la manera escolástica que ya hemos visto, Descartes entra en lucha contra este estado

de hecho.

La expresión simple de la ideología feudal es ese razonamiento según el cual hay dos clases

de gente: los nobles y los que no lo son. Los nobles tienen todos los derechos, los otros ninguno. Se

aplicaba este mismo razonamiento a las ciencias, o sea, que únicamente aquellos que por su

nacimiento tenían una posición privilegiada, tenían el derecho de ocuparse de las ciencias.

¡Unicamente ellos eran capaces de comprender los problemas!

Descartes luchó, pues, contra ese razonamiento y dijo a este respecto: “El buen sentido es la

cosa mejor compartida en el mundo”. En consecuencia, todo el mundo tiene los mismos derechos

ante la ciencia. Y si él hace, por ejemplo, una buena crítica de la medicina de su tiempo (El enfermo

imaginario, de Moliére, es un eco de las críticas de Descartes), es porque quiere hacer una ciencia

que sea una ciencia verdadera, basada en el estudio de la naturaleza, rechazando aquella enseñada

hasta entonces, en que Aristóteles y Santo Tomás eran los únicos “argumentos”.

Descartes vivió al comienzo del siglo XVII; en el siglo siguiente iba a estallar la Revolución

y por eso se puede decir de él que sale de un mundo que va a desaparecer para entrar en un mundo

nuevo, en aquel que va a nacer. Esta posición hace que Descartes sea un conciliador; quiere crear

una ciencia materialista y, al mismo tiempo, es idealista, porque quiere salvar la religión.

Cuando en su época se preguntaba: ¿Por qué hay animales que viven?, se respondía

siguiendo las respuestas ya confeccionadas de la teología: porque hay un principio que los hace

vivir. Por el contrario, Descartes sostenía que si los animales viven, es porque son materia. El creía

y afirmaba, por otra parte, que los animales no son más que máquinas de carne y músculos, como

las otras máquinas son de hierro y madera. Incluso pensaba que las unas y las otras no tenían

sensaciones, y cuando, en la Abadía de Port-Royal, durante las jornadas de estudio, hombres que

invocaban su filosofía pinchaban a perros, decían: “¡Qué bien hecha está la naturaleza, se diría que

sufren!…”

Para Descartes, el materialista, los animales eran, pues, máquinas. Pero el hombre es

diferente, porque tiene un alma, decía Descartes, el idealista…

De las ideas desarrolladas y defendidas por Descartes van a nacer, por una parte, una

corriente filosófica netamente materialista y, por otra parte, una corriente idealista.

Entre aquellos que continúan la rama cartesiana materialista, retendremos el nombre de La

Mettrie (1709-1751). Retomando esa tesis del animal-máquina, él la extiende hasta el hombre. ¿Por

qué no sería éste una máquina?… Él ve la misma alma humana como una mecánica en que las ideas

serían movimientos mecánicos.

En esta época penetra en Francia, con las ideas de Locke, el materialismo inglés. De la

conjunción de estas dos corrientes va a nacer un materialismo más evolucionado. Este será

4. El materialismo del siglo XVIII

Este materialismo fue defendido por filósofos que también supieron ser luchadores y

escritores admirables; criticando continuamente las instituciones sociales y la religión, aplicando la

teoría a la práctica y siempre en lucha contra el poder, fueron a veces encerrados en la Bastilla.

Son ellos los que reunieron sus trabajos en la gran Enciclopedia, en la que fijan la nueva

orientación del materialismo. Por otra parte tuvieron una gran influencia, puesto que esta filosofía

era, como dijo Engels, “la convicción de toda la juventud culta”.

Incluso en la historia de la filosofía en Francia, ésta fue la única época en que una filosofía

que tenía un carácter francés se volvió verdaderamente popular.

Diderot, nacido en Langres en 1713, muerto en París en 1784, domina todo ese movimiento.

Lo que debe decirse ante todo, y que la historia burguesa no dice, es que fue antes de Marx y Engels

el más grande pensador materialista. Diderot, dijo Lenin, llega casi a las conclusiones del

materialismo contemporáneo (dialéctico).

Fue un verdadero militante; siempre en batalla contra la Iglesia, contra el estado social,

conoció los calabozos. La historia escrita por la burguesía lo ha escamoteado mucho. Pero hay que

leer las Conversaciones de Diderot y d’Alembert, El Sobrino de Rameau, Jacques el Fatalista, para

comprender la influencia enorme de Diderot sobre el materialismo.28

En la primera mitad del siglo XIX, a causa de los acontecimientos históricos, comprobamos

un retroceso del materialismo. La burguesía de todos los países hace una gran propaganda en favor

del idealismo y de la religión, porque no solamente ya no quiere que se propaguen las ideas

progresistas (materialistas), sino que además tiene necesidad de adormecer a los pensadores y a las

masas para mantenerse en el poder.

Entonces vemos a Feuerbach en Alemania afirmar, en medio de todos los filósofos

idealistas, sus convicciones materialistas,

volviendo a colocar decididamente al materialismo en el trono.29

No es que aporte algo nuevo al materialismo, pero retoma de una manera sana y actual las

bases del materialismo que habían sido olvidadas, e influencia así a los filósofos de su época.

Llegamos a ese período del siglo XIX en que se comprueba un progreso enorme en las

ciencias, debido en particular a estos tres grandes descubrimientos: la célula viva, la transformación

de la energía, la evolución (de Darwin)30, que permitirán a Marx y Engels, influenciados por

Feuerbach, hacer evolucionar el materialismo para damos el materialismo moderno o dialéctico.

Acabamos de ver, en forma completamente somera, la historia del materialismo antes de

Marx y Engels. Sabemos que éstos, si bien estaban de acuerdo en numerosos puntos comunes con

los materialistas que los precedieron, han juzgado también que la obra de estos últimos presentaba

en cambio numerosos defectos y numerosas lagunas.

Para comprender las transformaciones aportadas por ellos al materialismo pre-marxista, es

por lo tanto absolutamente necesario establecer cuáles fueron esos defectos y esas lagunas, y por

qué se produjeron.

Dicho de otro modo, nuestro estudio de la historia del materialismo sería incompleto si,

después de haber enumerado los diferentes pensadores que han contribuído a hacer progresar al

28 Entre los otros materialistas de esta época, hay que citar también a d’Alembert, d’Holbach, Helvetius, a los cuales sepuede vincular en cierta medida a Montesquieu, Voltaire y Rousseau.29 Engels, Feuerbach.30 Ídem.

materialismo, no tratáramos de saber cómo y en qué sentido se ha efectuado esta progresión y por

qué ha experimentado tal o cual forma de evolución.

Nos interesaremos particularñnmte en el materialismo del siglo XVIII, porque fue la

culminación de las diferentes corrientes de esta filosofía.

Por consiguiente, vamos a estudiar cuáles eran los errores de este materialismo y cuáles sus

lagunas, pero como nunca debemos ver las cosas en forma unilateral, sino por el contrario en su

conjunto, subrayaremos también cuáles han sido sus méritos.

El materialismo, dialéctico en sus comienzos, no ha podido continuar desarrollándose sobre

esas bases. El razonamiento dialéctico, a causa de la insuficiencia de los conocimientos científicos,

ha debido ser abandonado. Ante todo era preciso crear y desarrollar las ciencias.

Primero era preciso saber lo que era tal o cual cosa antes de poderestudiar los procesos.31

Por consiguiente, la unión muy íntima del materialismo y de la ciencia es lo que permitirá a

esta filosofía convertirse nuevamente, sobre bases más sólidas y científicas, en el materialismo

dialéctico, el de Marx y Engels.

Volveremos a encontrar, pues, el acta de nacimiento del materialismo al lado del de la

ciencia. Pero si bien descubrimos siempre de dónde procede el materialismo, debemos establecer

también de dónde procede el idealismo.

III. ¿DE DÓNDE PROCEDE EL IDEALISMO?

Si en el curso de la historia el idealismo ha podido existir al lado de la religión, tolerado y

aprobado por ella, es en verdad porque ha nacido y proviene de la religión.

Lenin ha escrito a este respecto una fórmula que debemos estudiar. “El idealismo no es nada

más que una forma afinada y refinada de la religión”. ¿Qué quiere decir ésto? Lo siguiente: El

idealismo sabe presentar sus concepciones mucho más flexiblemente que la religión.Pretender que

el universo ha sido creado por un espíritu que flotaba por encima de las tinieblas, que Dios es

inmaterial, y luego, bruscamente, como lo hace la religión, declarar que él habla (por el Verbo) y

que tiene un hijo (Jesús), constituye una serie de ideas presentadas brutalmente. El idealismo, al

afirmar que el mundo no existe más que en nuestro pensamiento, en nuestra mente, se presenta de

una manera más oculta. En el fondo, como sabemos, viene a ser lo mismo, pero es una forma menos

burda, más elegante. Por eso el idealismo es una forma afinada de la religión.

Es refinada también porque los filósofos idealistas saben, en las discusiones, prever las

preguntas, tender celadas, como Filón al pobre Hylas en los diálogos de Berkeley.

Pero decir que el idealismo proviene de la religión es simplemente postergar el problema, y

debemos preguntarnos inmediatamente:

IV. ¿DE DÓNDE PROCEDE LA RELIGIÓN?

Engels nos ha dado sobre este tema una respuesta muy clara: “La religión nace de las

concepciones limitadas del hombre”.

Para los primeros hombres, esta ignorancia es doble: ignorancia de la naturaleza, ignorancia

de sí mismos. Es preciso pensar continuamente en esta doble ignorancia cuando se estudia la

historia de los hombres primitivos.

31 Engels, Feuerbach.

En la antigüedad griega, que sin embargo ya consideramos como una civilización avanzada,

esta ignorancia nos parece infantil, por ejemplo cuando se ve que Aristóteles pensaba que la tierra

era inmóvil, que era el centro del mundo y que alrededor de la tierra giraban planetas. (Estos

últimos, que calculaba eran 46, estaban fijos, como clavos en un cielorraso, y el todo giraba

alrededor de la tierra…)

Los griegos pensaban también que existían cuatro elementos: el agua, la tierra, el aire y el

fuego, y que no era posible descomponerlos. Sabemos que todo eso es falso, puesto que ahora

nosotros descomponemos el agua, la tierra y el aire y no consideramos al fuego como un elemento

del mismo orden.

Los griegos eran también muy ignorantes con respecto al hombre mismo, puesto que no

conocían la función de nuestros órganos y consideraban al corazón, por ejemplo, como la sede del

coraje…

Si era tan grande la ignorancia de los sabios griegos, a los que consideramos ya como muy

avanzados, ¿cuál debía ser entonces la ignorancia de los hombres que vivían millares de años antes

de ellos? Las concepciones que los hombres primitivos tenían de la naturaleza y de sí mismos

estaban limitadas por la ignorancia. Pero a pesar de todo esos hombres trataban de explicar las

cosas. Todos los documentos que poseemos sobre los hombres primitivos nos dicen que esos

hombres estaban muy preocupados por los sueños. Ya en el primer capítulo hemos visto cómo

habían resuelto esta cuestión de los sueños mediante la creencia en la existencia de un “doble” del

hombre. Al comienzo atribuían a este doble una especie de cuerpo transparente y liviano, con una

consistencia todavía material. Sólo mucho más tarde nacerá en su espíritu la concepción de que el

hombre tiene en sí un principio inmaterial que le sobrevive después de la muerte, un principio

espiritual (la palabra viene de espíritu que en latín quiere decir soplo, el soplo que se va con el

último suspiro en el momento en que se entrega el alma y en que solo el “doble” subsiste). Entonces

el alma explica el pensamiento, el sueño.

En la Edad Media, se tenían concepciones extravagantes sobre el alma. Se pensaba que en

un cuerpo gordo, había un alma delgada y en un cuerpo delgado, un alma grande; por eso es que en

esta época los ascetas hacían largos y numerosos ayunos para dar un gran alojamiento al alma.

Habiendo admitido bajo la forma del doble transparente, luego bajo la forma del alma,

principio espiritual, la supervivencia del hombre después de la muerte, los hombres primitivos

crearon los dioses.

Creyendo al principio en seres más poderosos que los hombres y que todavía existían bajo

una forma material, llegaron insensiblemente a la creencia que existían en forma de un alma

superior a la nuestra. Y de ese modo, después de haber creado una mutitud de dioses cada uno de

los cuales tenía su función definida, como en la antigüedad griega, llegaron a la concepción de un

solo Dios. Entonces fue creada la religión monoteísta32 actual. Bien vezmos, así, que en el origen de

la religión, aún bajo su forma actual, estuvo la ignorancia.

El idealismo nace, pues, de las concepciones limitadas del hombre, de su ignorancia;

mientras que, por el contrario, el materialismo nace de la desaparición de esos límites.

En el curso de la historia de la filosofía vamos a asistir a esta lucha continua entre el

idealismo y el materialismo. Este quiere hacer retroceder 1os límites de la ignorancia, y ello será

una de sus glorias y uno de sus méritos. Por el contrario, el idealismo y la religión que lo alimenta

hace los mayores esfuerzos para mantener la ignorancia y aprovechar esta ignorancia de las masas

para hacerles admitir la opresión, la explotación económica y social.

32 Del griego, monos: uno solo, y theos: dios.

V. LOS MÉRITOS DEL MATERIALISMO PRE-MARXISTA

Hemos visto nacer el materialismo entre los griegos desde que existe un embrión de ciencia.

Siguiendo el principio de que: cuando la ciencia se desarrolla, se desarrolla el materialismo,

comprobamos en el curso de la historia:

1. En la Edad Media, un débil desarrollo de las ciencias, una paralización del materialismo.

2. En los siglos XVII y XVIII, a un desarrollo muy grande de las ciencias corresponde un gran

desarrollo del materialismo. El materialismo francés del siglo XVIII es la consecuencia

directa del desarrollo de las ciencias.

3. En el siglo XIX, comprobamos numerosos y grandes descubrimientos, y el materialismo

experimenta una gran transformación con Marx y Engels.

4. Hoy, las ciencias progresan enormemente y, al mismo tiempo el materialismo. Se ve a los

mejores sabios aplicar en sus trabajos el materialismo dialéctico.

Por consiguiente, el materialismo y el idealismo tienen orígenes completamente opuestos; y

comprobamos en el curso de los siglos una lucha entre estas dos filosofías, lucha que dura aún en

nuestros días, y que no ha sido solamente académica.

Esta lucha que atraviesa la historia de la humanidad es la lucha entre la ciencia y la

ignorancia, es la lucha entre dos corrientes. Una arrastra a la humanidad hacia la ignorancia y la

mantiene en esta ignorancia; la otra, por el contrario, tiende a la liberación de los hombres

reemplazando la ignorancia por la ciencia.

Esta lucha ha adoptado a veces formas graves, como en el tiempo de la Inquisición en que

podemos tomar, entre otros, el ejemplo de Galileo. Este último afirma que la tierra gira. Este es un

conocimiento nuevo, que está en contradicción con la Biblia y también con Aristóteles: si la tierra

gira entonces no es el centro del mundo sino sino simplemente un punto en el mundo, y entonces

hay que ampliar los límites de nuestro pensamiento. ¿Qué se hace entonces ante este descubrimiento

de Galileo?

Para mantener a la humanidad en la ignorancia, se instituye un tribunal religioso y se

condena a Galileo a la tortura o a retractarse. He aquí un ejemplo de la lucha entre la ignorancia y la

ciencia.

Por consiguiente, debemos juzgar a los filósofos y a los sabios de esta época situándolos en

esta lucha de la ignorancia contra la ciencia, y comprobaremos que, defendiendo la ciencia

defendían el materialismo sin saberlo. Así Descartes, con sus razonamientos, ha proporcionado

ideas que hicieron progresar el materialismo.

Es preciso ver también que esta lucha en el curso de la historia no es simplemente una lucha

teórica, sino una lucha social y política. Las clases dominantes están siempre en esta batalla del lado

de la ignorancia. La ciencia es revolucionaria y contribuye a la liberación de la humanidad.

El caso de la burguesía es típico. En el siglo XVIII, la burguesía está dominada por la clase

feudal; en este momento, ella está en favor de las ciencias; dirige la lucha contra la ignorancia y nos

da 1a Enciclopedia. En el siglo XX, la burguesía es la dase dominante y, en esta lucha entre la

ignorancia y la ciencia está en favor de la ignorancia con un salvajismo mucho más grande que el

del pasado (fíjense en el hitlerismo).

Vemos, pues, que el materialismo pre-marxista ha desempeñado un papel considerable y ha

tenido una importancia histórica muy grande. En el curso de esta lucha entre la ignorancia y la

ciencia supo desarrollar una concepción general del mundo que ha podido ser opuesto a la religión,

es decir, a la ignorancia. Es gracias también a la evolución del materialismo, a esta sucesión de sus

trabajos, que han sido realizadas las condiciones indispensables para la eclosión del materialismo

dialéctico.

VI. LOS DEFECTOS DEL MATERIALISMO PRE-MARXISTA

Para comprender la evolución del materialismo, para ver bien sus defectos y lagunas, no hay

que olvidar nunca que ciencia y materialismo están unidos.

Al comienzo, el materialismo hallábase adelantado con relación a las ciencias, y por eso esta

filosofía no pudo afirmarse de golpe. Era preciso crear y desarrollar las ciencias para probar que el

materialismo dialéctico tenía razón, pero esto ha requerido más de veinte siglos. Durante este largo

período, el materialismo experimentó la influencia de las ciencias y particularmente la influencia

del espíritu de las ciencias, así como la de las ciencias particulares más desarrolladas.

Por eso,

el materialismo del siglo precedente (es decir, el del siglo XVIII) era antetodo mecanicista, porque en esta época, de todas las ciencias naturales,únicamente la mecánica y aún sólo la de los cuerpos sólidos, celestes yterrestres, en resumen, la mecánica de la gravedad, había llegado a cieltaperfección. La química no existía aún más que en su forma infantil, flogística. Labiología hallábase todavía en pañales; el organismo vegetal y animal no habíasido estudiado todavía sino burdamente y sólo era explicado por causaspuramente mecánicas; para los materialistas del siglo XVIII, el hombre era unamáquina, tal como el animal para Descartes.33

He aquí, pues, lo que era el materialismo surgido de una larga y lenta evolución de las

ciencias después del período “invernal del medioevo cristiano”.

El gran error en este período fue el considerar al mundo cómo una gran mecánica, juzgar

toda cosa según las leyes de esta ciencia que se llama la mecánica. Considerando la evolución como

un simple movimiento mecánico, se consideraba que los mismos acontecimientos debían

reproducirse continuamente. Se veía el lado máquina de las cosas, pero no se veía el lado viviente.

Por eso se llama a este materialismo: mecánico (o mecanicista).

Veamos un ejemplo: ¿Cómo explicaban estos materialistas el pensamiento? De esta manera:

“el cerebro segrega el pensamiento como el hígado segrega la bilis”. ¡Es un poco simplista! Por el

contrario, el materialismo de Marx da una serie de precisiones. Nuestros pensamientos no provienen

solamente del cerebro. Es preciso ver por qué tenemos ciertos pensamientos, ciertas ideas, en lugar

de otros, y se percibe entonces que la sociedad, el ambiente, etc., seleccionan nuestras ideas. El

materialismo mecanicista considera al pensamiento como un simple fenómeno mecánico. ¡Pero es

mucho más que eso!

Esta aplicación exclusiva de la mecánica a los fenómenos de naturalezaquímica y orgánica, entre los cuales las leyes mecánicas actuaban seguramentetambién, pero eran rechazadas al último término por leyes de orden superior,constituye una estrechez específica, pero inevitable en esta época delmaterialismo frnncés clásico.34

He aquí la primera gran falta del materialismo del siglo XVIII.

La consecuencia de este error era que aquél ignoraba la historia en general, es decir, el punto

de vista del desarrollo histórico, del proceso: este materialismo consideraba que el mundo no

evoluciona y que a intervalos regulares vuelve a estados semejantes y no concebía tampoco una

evolución del hombre y de los animales.

Este materialismo… en su incapacidad para considerar el mundo entanto que proceso, en tanto que materia comprometida en un desarrollohistórico… correspondió al nivel que habían alcanzado en esa época las cienciasnaturales y a la manera metafísica,35 es decir, anti-dialéctica, de filosofar queera su resultado. Se sabía que la naturaleza estaba empeñada en un33 Engels, Feuerbach.34 Engels, Feuerbach.35 Metafísica: en la parte siguiente comenzaremos el estudio del “método metafísico”.movimiento perpetuo. Pero este movimiento, según la concepción de la época,describía también un círculo perpetuo y, en consecuencia, no se movía nunca desu sitio; producía siempre los mismos resultados)36

He aquí el segundo defecto de este materialismo.

Su tercer error, es que era demasiado contemplativo; no veía suficientemente el papel de la

acción humana en el mundo y en la sociedad. El materialismo de Marx enseña que no debemos

únicamente explicar el mundo sino transformarlo. El hombre es en la historia un elemento activo

que puede provocar cambios en el mundo.

La acción de los comunistas rusos es un ejemplo vivo de una acción capaz no sólo de

preparar, realizar y hacer triunfar la Revolución, sino también de establecer el socialismo desde

1918 en medio de dificultades enormes.

El materialismo pre-marxista no tenía conciencia de esta concepción de la acción del

hombre. En esa época se pensaba que el hombre es un producto del medio, mientras que Marx nos

enseña que el medio es un producto del hombre y que el hombre es, por consiguiente, un producto

de sí mismo. Si el hombre experimenta la influencia del medio, él puede transformar el medio, la

sociedad; por lo tanto puede, en consecuencia transformarse a sí mismo.

El materialismo del siglo XVIII era, pues, demasiado contemplativo, porque ignoraba el

desarrollo histórico de toda cosa, y esto era inevitable entonces, puesto que los conocimientos

científicos no estaban suficientemente avanzados como para concebir el mundo y las cosas de otra

manera que a través del viejo método de pensar: la “metafísica”.

LECTURAS

Marx y Engels, La Sagrada Familia.

Marx, Tesis sobre Feuerbach.

Plejánov, Ensayos sobre la historia del materialismo (d’Holbach, Helvetius, Marx).

36 Feuerbach.

PREGUNTAS DE CONTROL

Capítulo primero

¿Cómo podía Pasteur ser a la vez sabio y creyente?

Capítulo segundo

Mostrar cómo el estudio en los libros es a la vez necesario e insuficiente.

Capítulo tercero

1. ¿Por qué el materialismo dialéctico no nació desde la antigüedad?

2. Indicar las principales corrientes materialistas desde la antigüedad griega hasta el siglo

XVIII.

3. ¿Cuáles son los errores y los méritos del materialismo del siglo XVIII?

Deber escrito

Imaginar un diálogo sobre Dios entre un idealista y un materialista.

About these ads

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.