Si hemos cometido pecado
Si tanto mal hemos hecho,
Si no entendimos el asecho
De la miseria y de la guerra,
Si hemos matado, impunemente
O inocentemente hemos creído
Que luchamos por un ideal,
Tampoco ha sido justo el castigo
De masacrarnos sin defensa
De dejarnos pensando que perdidos
Ibamos a caer en el olvido.
Pero no hemos sido pecadores
Ni el mal ha sido nuestra causa,
Quisimos mostrar y decir a voces
Que no era justa la vida que vivimos,
Que no hay razón para estar vivo
Sin el libre correr del pensamiento,
No fue malo lo que hicimos
Y en todo caso defendimos
El ataque artero de la ofensa
El siniestro entender de la fuerza
Que quiere gobernar desde los tiros.
Nos quisieron igualar
Y decir que todos estábamos armados,
Se olvidaron que somos hermanos
Que pensamos diferente
Y nuestra arma letal fue la mente
Que no creyó en su menoscabo.
Y de la vida nos arrancaron
Por sospecha o por miedo
De que un simple pensamiento
De dignidad y de alegría
Derribarlos podría
Y poner en riesgo sus intereses.
No pensaron en ser justos
Su justicia fue sólo una pantalla
Para sacrificar con la metralla
Lo que no pudieron derrotar
Y con la idea masacrar
Lo que no pudieron entender.
No importa el saber
Para quien no quiere aceptar
Que un disparo no puede callar
Lo que la razón defiende.
Quedaron nuestros padres,
Nuestros pares y los hijos
Descifraron el acertijo
De la macabra obsesión
De dejarnos mutilados
De dejarnos sin ser
Y se hicieron la mano firme
Que busca escribir sin miedo
La historia de los que fueron
Y la historia de los que son,
Y se pintaron de tesón
Desafiando a las armas
Para hacerles saber que en el alma
Yacen fuerzas sin uniformes,
Que son capaces de vencer
A una violencia tan enorme.
No hemos muerto,
Ni hemos desaparecido,
Estamos aquí en cada latido
De quienes nos recuerdan con amor.
Hemos de estar siempre
En cada acto y en cada reunión,
Somos nosotros, encarnados y vivos
Los que los hemos acusado,
Somos cada barrote de esa celda
En la que estuvieron, están o deberían estar,
Porque aún sin haber sido juzgado
El que haya creído salir impune
Tiene en los ojos clavados
El peso frío de su propio pasado.
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