Si hemos cometido pecado. Miguel Angel Turco

Si hemos cometido pecado

Si tanto mal hemos hecho,

Si no entendimos el asecho

De la miseria y de la guerra,

Si hemos matado, impunemente

O inocentemente hemos creído

Que luchamos por un ideal,

Tampoco ha sido justo el castigo

De masacrarnos sin defensa

De dejarnos pensando que perdidos

Ibamos a caer en el olvido. 

Pero no hemos sido pecadores

Ni el mal ha sido nuestra causa,

Quisimos mostrar y decir a voces

Que no era justa la vida que vivimos,

Que no hay razón para estar vivo

Sin el libre correr del pensamiento,

No fue malo lo que hicimos

Y en todo caso defendimos

El ataque artero de la ofensa

El siniestro entender de la fuerza

Que quiere gobernar desde los tiros. 

Nos quisieron igualar

Y decir que todos estábamos armados,

Se olvidaron que somos hermanos

Que pensamos diferente

Y nuestra arma letal fue la mente

Que no creyó en su menoscabo.

Y de la vida nos arrancaron

Por sospecha o por miedo

De que un simple pensamiento

De dignidad y de alegría

Derribarlos podría

Y poner en riesgo sus intereses. 

No pensaron en ser justos

Su justicia fue sólo una pantalla

Para sacrificar con la metralla

Lo que no pudieron derrotar

Y con la idea masacrar

Lo que no pudieron entender.

No importa el saber

Para quien no quiere aceptar

Que un disparo no puede callar

Lo que la razón defiende. 

Quedaron nuestros padres,

Nuestros pares y los hijos

Descifraron el acertijo

De la macabra obsesión

De dejarnos mutilados

De dejarnos sin ser

Y se hicieron la mano firme

Que busca escribir sin miedo

La historia de los que fueron

Y la historia de los que son,

Y se pintaron de tesón

Desafiando a las armas

Para hacerles saber que en el alma

Yacen fuerzas sin uniformes,

Que son capaces de vencer

A una violencia tan enorme. 

No hemos muerto,

Ni hemos desaparecido,

Estamos aquí en cada latido

De quienes nos recuerdan con amor.

Hemos de estar siempre

En cada acto y en cada reunión,

Somos nosotros, encarnados y vivos

Los que los hemos acusado,

Somos cada barrote de esa celda

En la que estuvieron, están o deberían estar,

Porque aún sin haber sido juzgado

El que haya creído salir impune

Tiene en los ojos clavados

El peso frío de su propio pasado. 

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