A los veintinueve días de diciembre de dos mil siete, bajo el signo de Capricornio me visitaron dos tipos. No venían juntos, pero llegaron juntos.
Uno se acercó primero, tímidamente, tenía cara y pinta de pelotudo, cara redondita demasiado redondita, ojitos chiquitos casi sin color, nariz haciendo juego, y una boca de esas que piden permiso para hablar, en definitiva lo único que llamaba la atención de esa cara es que todo formaba armoniosamente una cara de pelotudo.
De ahí para abajo todo acomodado como al descuido de saco pantalón oscuro y camisa blanca todo onda embolsado, como el mono Uzín. ¿Me seguis?
Como éste tomó la delantera; el otro; un tipo torvo, con algo de Dolina en la nariz y en la mirada, calzaba un vaquero desteñido, alpargatas desflecadas y una musculosa con la imagen del Che, quedó apoyado a la sombra del arbolito de la vereda de mi casa a prudente distancia con aire de fastidio evidente.
-Buenas noches, ¿el señor Ayala?
-Sí.
-Angel, mucho gusto.
- De lejos manos cruzadas delante de la bragueta, pequeña inclinación del cuerpo casi imperceptible.
-Nosotros “sabemos”- no aclaró quienes eran nosotros, yo tampoco pregunté,
-Nosotros “sabemos” que usted es conocido, amigo, ehh, frecuenta a la señorita María Luz Piérola.
Me causó risa contenida lo de señorita.
-Quisiéramos le transmita un mensaje en el día de hoy que “tenemos anotado” como su cumpleaños.
Y sin esperar un gesto o palabra de mi parte arrancó.
-Dígale a esta señorita que mi jefe que esta allá; sin dejar de mirarme señaló con su índice para las ramas más altas del fresno; todavía espera su redención y arrepentimiento.
–Dígale; esta vez su horrible dedo me apuntaba al medio del pecho; que reflexione un poco y se haga cargo de los almanaques que descolgó de la pared de la cocina.
Ya es hora que piense más en acumular pañales para cambiar a sus futuros nietos que quemar la plata en incalculables cajones de cerveza y otras porquerías.
Ya militarizando el tono
-Se le ordena. Tiene que vestirse un poco mas decorosamente, eliminando esos pantalones ajustados y ni que hablar de las blusas que no logran disimular las promiscuas prominencias de que ha sido dotada, que no lo ha sido para excitar los materialistas cerebros masculinos que la rodean y merodean.
Ahora misericordioso siguió.
-Hija mía, tienes una boca digna de entonar salmos como el mejor coro de la catedral, tienes que abstenerte de usarla para proferir insultos, improperios y blasfemias, fundamentalmente cuando te refieres a la conducta de instituciones como la nuestra que hace miles de años viene haciendo lo mismo y nadie salió indemne cuando se le dio por criticarla. Nosotros te queremos aunque a veces no se note. Por eso te daremos una nueva oportunidad. Deberás sacrificar algunas cosas, nada es gratis tu lo sabes.-
- Te mantendrás alejada de esa sarta de delincuentes que te corrompen incluido el portador de este mensaje.
- No beberás; agua sí por supuesto; nos referimos a Quilmes, Brahma, Schneider, etc.
- No viajarás tan seguido a Rosario hacia domicilios desconocidos, o al menos al regresar irás a misa y rezarás cien avemarías por cada acto ignominioso que recuerdes.
- Evitarás contacto con esas amigas que de vez en cuando se aceleran y te vienen con propuestas descaradas y atrevidas.
Transpirando y con cierta excitación del deber cumplido el tipo me tendió su mano, mejor dicho, acercó el lomo de sus cinco dedos en un gesto que me recordó al instante “aquel gesto”, el de Servando. Lejos de aceptar el convite y manteniendo mi coherencia en una maniobra extraña le agarré la mano desde abajo y se la sacudí con lo que quiso ser un parecido y solo fue un engendro de saludo. El ofendido lo registró y se alejó con pasos silenciosos, sin mirar a ningún lado y sin darse vuelta.
Como ya a esta altura del partido estoy acostumbrado a no asombrarme demasiado, me quedé ahí arrecostado en la entrada de mi casa, aún con las palabras del personaje en mis orejas.
Recién cuando dobló la esquina y dejé de verlo, cambié el ángulo de mi óptica y enfoqué al otro que seguía en su postura acomodada y rea. Lo invité con un pequeño movimiento de cabeza como diciendo “que pase el que sigue”.
Se arrimó con pasos arrastrados, cuando estuvo cerca levantó la mirada y me acribilló sin vueltas.
- Vos sos La Chancha.
Ante mi silencio se contestó solo, y continuó.
- Mirá nosotros te tenemos bien junado, a vos, a la gorda y a todos los otros de la banda, pero tranqui que esto no viene de aprete. De vez en cuando nuestra orga, que te darás cuenta para quien jugamos, se contacta con algunos, para hacer menos aburrida la cosa, ¿vistes?-
- Ustedes son dueños de hacer lo que les parezca, quien sino nosotros defenderá el libre albedrío, pero como dijo el pánfilo ese que estuvo antes chamuyando con vos, hoy es el cumple de la Maria Luz y bueno queremos que nos hagás de correo.-
- Decile a la gorda que deje de perder el tiempo con reflexiones, dudas y consejas. La vida es esto. Hoy, mañana y siempre. Las cervezas que no se chupan hoy no se chuparán nunca, no te las van a guardar en un freezer al lado del jonca y en el otro lado no hay choperas.-
- Batile que nosotros la hemos cruzado por ahí, algunas noches y realmente sino estuviéramos en horario de trabajo seguro alguno la encaraba y no somos los únicos que nos damos vuelta pa mirarla, hay muchos que quisieran ensoñarse ahí entre …..ahí bue.. ella entiende. Y esa boca, foo….., ni nuestras utopías mas perversas alcanzan si imaginamos… y mirá que somos de los mejores.
-Decile que siga jetoneando a los cuatro vientos, que hay pocas como ella, dueña de esas carcajadas que contagian. Que siga entreverada con esos vándalos que prefiere y que siga demostrando que la fuerza rebelde no amengua con el tiempo cuando el corazón manda y el alma la sostiene.
La verdad este loco me dejó chatito. Se fue sin saludar echando unas puteadas para arriba, prendió un pucho, y se subió a una moto que lo esperaba con otro más allá y rajaron para el lado del cementerio.
Compañera Maria luz.
Podría haberte dicho simplemente “feliz cumpleaños” y no hubiera estado mal, pero la verdad hoy me desvelé a la madrugada y como tenía presente la fecha se me dio por inventar algo. Espero te invente una sonrisa, y que te des cuenta que te tengo en cuenta como sabes nosotros sabemos tener en cuenta.
Posdata:El primer personaje de este relato no va a ir a tu cumple porque tiene miedo de juntarse con ustedes, la verdad más miedo tiene de dejarse convencer.
El otro loco tiene una joda ya programada en otro lado donde dice habrá otro tipo de disponibilidades, como este hijo de puta es muy sabio, con solo semblantearme adivinó mis ganas así que me invitó y como soy débil de carne no me pude negar.
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